8 de junio de 2011

La indignación de Hessel: El conflicto palestino-israelí

Decía Hessel en su libro ¡Indignaos! que los ciudadanos teníamos que buscar nuestros propios focos de indignación. Que si mirábamos alrededor seguro que encontrábamos motivos. En su libro, Hessel habla de su propia indignación una que, sin duda, comparto con el ex diplomático francoalemán: el conflicto palestino-israelí en la franja de Gaza y Cisjordania.

Hessel, que ha estado en Gaza hasta seis veces desde 2002, la visitó por última vez en 2009 para vivir in situ las consecuencias de la Operación Plomo Fundido que durante tres semanas asoló Gaza en 2009. Pero, ¿qué ocurrió en aquella ofensiva militar que parece haber sido olvidada por todo el mundo?

La Operación Plomo Fundido fue una ofensiva militar desde aire, tierra y mar dirigida por las Fuerzas de Defensa Israelíes, precedida por una campaña de bombardeo aéreo sobre la Franja de Gaza, que tuvo inicio el 27 de diciembre de 2008 y que concluyó el 18 de enero de 2009. Fue dirigida principalmente contra objetivos de Hamás, el partido en el gobierno de Gaza, principalmente a puertos, sedes ministeriales, cuarteles de la policía, depósito de armas y túneles subterráneos que unen la Franja con Egipto. El conflicto fue descrito como “La masacre de Gaza” en gran parte del mundo.

Según el gobierno israelí, el objetivo de la ofensiva era destruir la “infraestructura terrorista” y la capacidad militar de Hamás, como respuesta al lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero contra objetivos civiles israelíes por parte de milicianos palestinos desde la Franja de Gaza. Ehud Barak, ministro de Defensa de Israel, declaró: “Hay un tiempo para la calma y un tiempo para la lucha, y ahora ha llegado el momento de luchar”.

Pero, como ha ocurrido siempre en este conflicto, de ahí el avance desmedido de Israel, colonizando incluso parte de las tierras palestinas al este de Jerusalén aun con oposición de la ONU y de EEUU, la diferencia asimétrica de armamento entre judíos (considerado como uno de los más avanzados del mundo) y palestinos (armamento artesanal en su mayoría), fue de nuevo decisiva. 

Este conflicto provocó el mayor número de bajas en los últimos cuarenta años de conflicto palestino-israelí. Murieron 14 israelíes (11 soldados y tres civiles) y, he aquí el dato clave, en torno a 1.400 palestinos, todos a causa de los bombardeos y los combates urbanos. Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos, de los 1.434 palestinos fallecidos durante el conflicto, 960 eran civiles y 288 de ellos menores de dieciocho años, mientras que un informe presentado por el ejército israelí reconocía 1.166 palestinos muertos, entre 295 y 457 de ellos víctimas civiles. La organización israelí para los derechos humanos B’Tselem cifró en 1.387 el número de palestinos muertos, de los que al menos 744 serían civiles, 320 de ellos menores de edad.

Además, la Franja de Gaza resultó seriamente dañada y miles de edificios fueron destruidos, la mayor parte residenciales. Tanto las Fuerzas de Defensa de Israel como Hamás fueron acusados de haber cometido crímenes de guerra durante el conflicto por distintos informes de Naciones Unidas, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

El porqué: Bloqueo israelí

Gaza es una prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos. La entrada de mercancías, incluyendo alimentos, medicinas, materias primas y carburante, así como los suministros de electricidad y agua, y el movimiento de personas entre la Franja y el exterior están controlados y limitados por el gobierno israelí desde año y medio antes a la Operación Plomo Fundido. Y aunque es cierto que el bloqueo ha reducido el ingreso de armamento que podría servir para atacar a la población israelí, también es cierto que este hermetismo ha ocasionado un gran sufrimiento a la población, incluyendo periódicas muertes de enfermos que no han podido ser atendidos en la Franja dadas sus carencias.

El hambre y la pobreza creciente en la Franja de Gaza han impulsado los casos de prostitución incluso entre niñas, que venden sus cuerpos hasta a los soldados israelíes para conseguir comida o algo de dinero con el que poder conseguir productos del mercado de contrabando. En marzo de 2008, varias ONG pro-derechos humanos presentaron un informe en el que alertaban que “el aislamiento y la pobreza están generando un aumento de los niveles de violencia por los cuales tanto palestinos como israelíes están sufriendo las consecuencias”.



Y Hamás irrumpió como el brazo fuerte de Gaza. El apoyo popular a Hamás ha crecido con la carestía, algo que hizo abrir los ojos a Israel que levantó parcialmente el insostenible bloqueo para permitir la entrada de bienes de primera necesidad. Pero en noviembre de 2008, cuando Israel decretó el fin del alto el fuego, redujo incluso los suministros de ayuda humanitaria y aumentó los cortes de energía, por lo que los hospitales no podían mantener ni los servicios mínimos. Y a pesar de todo esto, los israelíes no entienden por qué lanzan cohetes caseros desde Gaza al sur de su territorio...

Desde enero de 2008 hasta el inicio de los bombardeos, unos 3.000 cohetes lanzados desde Gaza impactaron en territorio israelí. Estos lanzamientos provocaron la muerte de cuatro personas y heridas de distinta consideración en unas 250 más. Por su parte, la población palestina ha perdido miles de personas, familias enteras. Además, las Fuerzas de Defensa Israelíes también han protagonizado diversos bombardeos en Gaza durante los últimos años. Y aunque el gobierno israelí puso como motivo principal de la Operación Plomo Fundido este goteo constante de cohetes Qassam en su territorio, no ha querido nunca censar sus ataques a suelo palestino.

Crímenes de guerra

Piedras contra bombas
Una vez concluida la ofensiva, en septiembre de 2009, se hizo público el Informe Richard Goldstone sobre Gaza, en el que este juez sudafricano, judío, que incluso se reconoce sionista, acusa al ejército israelí de haber cometido “actos asimilables a crímenes de guerra y quizás, en determinadas circunstancias, a crímenes contra la humanidad”. Porque, según se averiguó, el ejército israelí usó bengalas de fósforo blanco, bien usadas como agente incendiario o bien como pantalla de humo. Su uso como arma está prohibido desde 1980, por lo que se trata de un crimen de guerra.

El ejército israelí, sin embargo, asegura que lo utilizan como "cortina de humo". Un militar israelí afirmo: "La combinación de efectos entre el fuego y el humo, y en algunos casos el terror que conlleva la explosión en tierra, los lleva a salir de sus agujeros, de manera que es posible matarlos con explosivos".

El 1 de febrero de 2010 los diarios del mundo publicaron la confirmación de esta sospecha. Israel admitió haber utilizado esta arma química prohibida en al menos dos oportunidades, una de ellas contra el único molino harinero de Gaza ("llevado a cabo con el propósito de negarle la subsistencia a la población civil", según el informe Goldstone) y el otro contra el hospital de Al-Quds, donde se debió evacuar a todos los pacientes.

Además del fósforo blanco, el ejército israelí utilizó en zonas civiles densamente pobladas de Gaza otras armas, como las flechillas: diminutos dardos de metal encapsulados en proyectiles de 120 mm, que al explotar en el aire esparcen entre cinco mil y ocho mil flechillas en un arco de trescientos metros de ancho por cien metros de largo, según afirmó Amnistía Internacional en un comunicado. Las flechillas están diseñadas para penetrar en zonas de vegetación espesa, y nunca deben utilizarse en zonas civiles urbanizadas. Dice también AI que el ejército israelí lleva varios años utilizando flechillas en Gaza con regularidad.

Dos médicos noruegos que trabajaron en la Franja de Gaza acusaron al ejército israelí de utilizar en la ofensiva un arma experimental denominada Explosivos de Metal Inerte Denso, además de utilizar compuestos químicos a base de tungsteno, lo que provoca un muy alto poder explosivo. Estos médicos sostuvieron su acusación basándose en las mutilaciones de los cuerpos que examinaron durante su trabajo en el hospital Al-Shifa de la Franja, afirmando que había "claros indicios" de que habían sido atacados con este tipo de armamento. "Gaza está siendo usada como laboratorio de pruebas para nuevas armas".


Consecuencias

Las consecuencias todavía se sufren hoy. El bloqueo sigue vigente. La entrada de alimentos, medicinas y bienes de primera necesidad como el combustible son controlados por el ejército israelí. Incluso la ayuda humanitaria proveniente de otros países y diferentes ONG. Los campos de refugiados palestinos creados en 1948 por la UNRWA de Naciones Unidas acogen todavía a más de tres millones de palestinos expulsados de sus tierras por Israel, de los cuales la gran mayoría son niños menores de 15 años, y que esperan un regreso cada vez más problemático. Los hospitales, que todavía no han sido reconstruidos del todo tras el ataque de 2009, siguen funcionando a medio gas porque cada dos por tres se les restringe el suministro eléctrico.

Pero, según Hessel, “el comportamiento de los gazatíes, su patriotismo, su amor por el mar y las playas, su constante preocupación por el bienestar de sus hijos, innumerables y risueños”, es lo que permanece en su memoria tras su última visita. Asimismo, afirma que los propios judíos puedan cometer crímenes de guerra “es insoportable”. “Desafortunadamente”, añade, “la historia da pocos ejemplos de pueblos que saquen lecciones de su propia historia...”

Por su parte, también rechaza el terrorismo de Hamás, que no ha podido evitar que se lancen cohetes a territorio israelí. “El terrorismo es inaceptable, pero hay que admitir que cuando un pueblo está ocupado con medios militares infinitamente superiores, la reacción popular no puede ser únicamente no violenta”, argumenta. “¿Le sirve de algo a Hamás enviar cohetes al sur de Israel? La respuesta es no. No sirve a su causa, pero podemos explicar estos actos por la desesperación de los gazatíes”. A veces, “hay que comprender la violencia como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables para aquellos que las sufren”. Y en esto, no puedo más que darle la razón a Hessel.

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