1 de junio de 2008

"Yo no tengo aspiraciones profesionales"

Os ofrezco hoy una entrevista que realicé para el suplemento Infoempleo.com de ABC al humorista Javier Coronas. Seguro que la mayoría lo conoceréis de su etapa en Lo+Plus. Allí curraba con Ramón Arangüena que, casualmente, fue quien le descubrió como humorista en la televisión autonómica de Aragón y se lo llevó al programa. Sin duda ha sido una de las entrevistas más divertidas que he hecho nunca. Media hora en la que no paramos de reir, ni él ni yo. Simplemente genial. Un tío divertido, con un humor innato y que además sabe cómo hacer las cosas. Si ya me caía bien de por sí, tras este rato mucho más. Además de ser un gran profesional, ¡¡es un tío cojonudo!!



A grandes rasgos
Javier Coronas (1969) nació en Barcelona, aunque tiene «la doble nacionalidad», pues siendo muy joven se fue a vivir a Zaragoza, y ahí fue donde conoció el mundo de los medios. Se dio a conocer en Lo+Plus y después con el programa +Te vale XXL. Actualmente colabora en Noche Hache, en la sección de humor de Hoy por Hoy y cuenta con un programa en la televisión aragonesa llamado Oregón Televisión.


¿Cuál fue su primer empleo remunerado? Pues el primero de los primeros fue con 15 años. Un amigo y yo nos pusimos a buzonear publicidad de un geriátrico. El segundo día vimos cómo trataban a los ancianos y decidimos tirar toda la publicidad a un container. Después también nos dijeron que nos daban 2.000 papeletas... hasta que las contamos. Nos daban muchas más. En una semana empezaron a quejarse de que no recibían muchas llamadas. Lógico. Al final dedujimos que lo mejor era subir la publicidad a nuestras casas. Al menos la utilizábamos como papel reciclado.

¿Recuerda el primer sueldo? Pues con la publicidad ganábamos muy poco, a 0,25 pesetas cada una. Pero el primer sueldo decente lo conseguí como ayudante de carnicero. Me dieron la tarjeta de la Seguridad Social y le dije al jefe: «Entonces ya puedo cogerme la baja, pues mañana la pillo». Al día siguiente, cortando chuletón, con la carnicería a tope, se me fue el hacha y casi me llevo medio dedo... Y lo peor es que el jefe pensaba que lo había hecho a propósito.

En esos trabajos, ¿aprendió alguna lección que aún aplique hoy?Que estés donde estés siempre hay cosas divertidas y hay que saberlas ver. Yo lo he pasado muy bien en los curros que he tenido porque he estado siempre haciendo el ‘gilipollas’.

¿Tenía claro que quería dedicarse al humor? Yo tenía claro que quería hacer radio, desde muy crío. Lo que pasa es que cuando empecé en la radio no me salía nada serio y dije, bueno, para qué me voy a esforzar.

De la carnicería a la radio, ¿cuál fue el punto de inflexión que le hizo ir de un trabajo a otro? Pues en el último trabajo que hice serio se me hincharon tanto ‘las gónadas testiculares’ que me piré aun sin tener otro curro. Decidí que para que me perforaran que al menos lo hiciera alguien con buen gusto. En definitiva, dejé de hacer lo que no me gustaba para intentar hacer lo que me gustaba.

¿Cambiaría alguno de los pasos dados en estos años de progresión profesional? Me parece muy cobarde eso de cambiar algo. Hay que apechugar con lo que se hace. El hecho de hacer cosas mal te hace aprender que no hay que hacerlas. Bueno, aunque si pudiera me quitaría un poco de tripa y algunas canas.

¿Hasta que punto ha cumplido sus aspiraciones profesionales? Yo no tengo aspiraciones profesionales, pues esa es la mejor forma de no defraudarte cuando no las cumples. Por el momento, vivo bien porque trabajo en lo que me gusta y en lo que me divierte.

¿Qué queda de aquel joven que luchaba cortando chuletones? Pues aparte de la tripa, sigo siendo igual de ‘gilipollas’, bueno, no pongas eso... Para que suene un poco mejor puedes decir que mis carencias psicológicas y mentales siguen siendo las mismas.

¿Qué consejo daría a los jóvenes que empiezan en el humor? Sobre todo que no desesperen, pues esto no es llegar y besar el santo. Que centren todos sus esfuerzos en dedicarse a lo que les gusta, ya sea humorista, presentador de informativos o ebanista. El humorista no se diferencia de cualquier otro profesional. Lo fundamental es poner todo el empeño posible para hacer lo que uno quiere.

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