31 de julio de 2012

¿Para qué queréis teatro si podéis ir a los toros?


Esa parece ser la máxima del Partido Popular, que va a destrozar a impuestos a todas las iniciativas culturales de este país, excepto a los toros. Creo que esto solo se debe a que, por fin, alguien se ha dado cuenta de que matar a un animal indefenso en medio de una plaza, rodeado y vitoreado por cientos (últimamente decenas) de personas sedientas de sangre, tiene poco de cultura. Si leéis a Tito Livio veréis qué poco hemos evolucionado desde que miles de romanos abarrotaban anfiteatros y coliseos con el mismo fin.

23 de julio de 2012

La Región de Murcia pide el rescate

Una familia media de cuatro componentes tendrá que asumir una deuda regional de 8.312 euros

Ya no hay duda que valga. El ‘huertano mayor’ ha permitido que la Región de Murcia se endeude por encima de sus posibilidades. Ha jugado con nuestros impuestos al ritmo de la Comunidad Valenciana, ese “gran ejemplo a seguir” según el presidente del Gobierno. Lo triste es que en Yecla hemos visto pasar de lejos ese tren de vida que ha llevado a nuestro supremo presidente regional a pedir un rescate de casi 300 millones de euros, aunque ahora intenta desdecirse. Pero, ¿llegará ese dinero como caído del cielo? Lógicamente, no. Ya lo predijo Valcárcel, asumiendo que las condiciones del crédito “serán durísimas”. La que se nos viene encima. Lo de la Oficina de Agricultura o lo de la Ventanilla Única va a ser de risa. Si invertían poco en Yecla, ahora ya no solo van a dejar de hacerlo, sino que nos van a exprimir más. Bendita paradoja. Nuestro ayuntamiento gobernado en coalición con los “anti-exprimidores” y nos van a sacar hasta la última gota de sangre. ¿Tendrá algo que objetar el señor Verdú? De Marcos ya no me espero nada, más que seguir rindiendo pleitesía al de arriba.

18 de julio de 2012

Sí, participo en un centro ocupado

Seis meses después de su apertura, el Eko se ha convertido en un centro referente en Carabanchel y en todo Madrid

Hace semanas que no me paso por el blog. Creo que la vorágine de la situación en la que estamos inmersos me empieza a sobrepasar. Manifestaciones diarias, situaciones de precariedad absoluta a mi alrededor, personas como tú y como yo que recogen comida de cubos de basura, familias enteras que son expulsadas de sus casas sin remordimiento alguno ni por los bancos ni por quienes ejecutan los desahucios. Despliegues policiales que impresionan, golpes, persecuciones y porrazos por doquier. Pero, a pesar de todo, cada vez más gente opta por responder al sistema. Opta por oponerse a todo lo que nos rodea y que desde hace décadas nos llevan inculcando en nuestra mente como la perfección más absoluta. O, al menos, como el menos malo de los sistemas conocidos. No aguantamos más. Queremos crear, queremos cambiar. Queremos inventar algo nuevo donde no haya opresores y oprimidos, donde no impere la ley del más fuerte y donde el único objetivo de vida sea llegar más alto que el de al lado, aun a costa de pisar cabezas.