23 de octubre de 2010

Zapatero se hace el 'harakiri'


Imagínense que a mí, con mi título de Periodismo, me ponen a dirigir un hospital por puro nepotismo. ¿Qué pensarían? Lógicamente se quejarían y dirían que qué pinto ahí sin tener ni idea de sanidad. Pues una apreciación tan lógica no ha sido tenida en cuenta por el presiente Zapatero a la hora de rehacer su Ejecutivo. Leire Pajín, nueva ministra de Sanidad, se pone al frente de tan importante Ministerio con una pobre licenciatura en Sociología. Pero claro, por esa regla de tres, podrán decirme, ¿y qué pintaba antes Trinidad Jiménez? Pues la malagueña, nueva ministra de Exteriores, y de la que más adelante hablaré, es licenciada en Derecho… Con este pequeño ejemplo no quiero más que dar a conocer mi enfado: ¿Por qué nos han de “gobernar” ministros que no tienen ni idea de la materia que tienen entre manos?
Hace unos días desayunamos con una noticia, cuanto menos, chocante. El presidente del Gobierno había decidido, casi por sorpresa, dar un giro de 180 grados y cambiar a gran parte de sus ministros, empezando por la vicepresidencia primera, que pasó de las manos de Fernández de la Vega a las de Rubalcaba, y concluyendo con la desaparición de dos ministerios: Vivienda e Igualdad.
Tras ver estos cambios lo tengo claro: Zapatero no es que quiera perder las elecciones, sino que quiere salir humillado del Gobierno, protagonizando además la derrota más catastrófica de todo el socialismo. Y, lo hará, según todos los pronósticos, presentándose de nuevo a la reelección.
Pero hagamos un balance, según su formación, del nuevo Consejo de Ministros que ha establecido José Luis Rodríguez Zapatero:
1. José Blanco: Aunque no es nuevo en la Ejecutiva, merece la pena destacar que el ministro de Fomento es, sin duda alguna, uno de los altos cargos peor preparados de la democracia. De hecho, su madre se ha jactado alguna vez de “lo lejos que ha llegado su hijo” sin estar ni siquiera licenciado. Es decir, un verdadero hombre de partido. Sin más. Aunque empezó la carrera de Derecho, nunca llegó a terminarla.
2. Leire Pajín: Para muchos “el gran fichaje” de Zapatero. Licenciada en Sociología por la Universidad de Alicante, Pajín se ha convertido en el centro de críticas de la oposición (o de insultos como sucedió con el alcalde de Valladolid que debería ser duramente sancionado) y de gran parte de la ciudadanía tras haber sido nombrada, incomprensiblemente, ministra de Sanidad.
Zapatero felicita a Pajín
3. Trinidad Jiménez: La malagueña, licenciada en Derecho por la Autónoma, ha sido premiada por su jefe con el importante ministerio de Asuntos Exteriores tras el duro revés que sufrió en la Comunidad de Madrid, donde Tomás Gómez, con el orgullo por delante, consiguió imponerse a toda la cúpula del partido.
Pero para poder premiar a Trinidad, Zapatero se ha “cargado” al mejor ministro de los últimos años, Miguel Ángel Moratinos. Un verdadero diplomático, con una carrera intachable. Tras pasar por infinidad de embajadas de todo el mundo, fue desde 1996 la máxima autoridad de la Unión Europea en Oriente Próximo hasta que llegó al Ministerio. Sin duda, esta zona conflictiva del Planeta era de su máximo interés y nunca ha dejado de serlo. De hecho, el adiós de Moratinos ha sido recibido con tristeza en la prensa israelí. También en Marruecos, país que acercó posturas con España y la UE gracias a su destacada diplomacia, firmando acuerdos agrícolas de suma importancia. Además de haber mediado con gran acierto entre la monarquía marroquí y el Frente Polisario saharaui o con los países del Sahel, especialmente tras el secuestro de cooperantes españoles en la zona.
Pero a Moratinos se lo han quitado de en medio. Sólo Alemania y EEUU han aplaudido el adiós del diputado por Córdoba. ¿Por qué? Desde hace meses, Moratinos ha intentado constantemente que la UE estrechara lazos con Cuba y acabara con el bloqueo internacional al que tiene sometido a la isla. Para ello, el ministro consiguió que los hermanos dictadores cedieran en algunas de sus posturas (liberaron a presos políticos, se les permitió viajar al extranjero, se suavizaron restricciones…), pero la UE no dio su brazo a torcer y catapultó, mediante presión francoalemana, el adiós del mejor ministro de los últimos años. Al menos, sólo espero que acabe su andadura política como alcalde de Córdoba, una de las ciudades que más estimo.
Miguel Ángel Moratinos
4. Valerio Gómez: El nuevo ministro de Trabajo e Inmigración estudió Ciencias Económicas y Empresariales en la Complutense. Sindicalista de la UGT, partidario de la huelga general y contrario a la reforma laboral. CCOO se ha mostrado satisfecha con el cambio, pues ve factible la modificación de la reforma laboral. Pero, ¿de verdad hará esto Valerio? En caso afirmativo, el Gobierno de Zapatero daría muestras, una vez más, de su debilidad. ¿Está dispuesto el Presidente? Habrá que esperar.
5. Rosa Aguilar: En Córdoba, ciudad donde tengo la suerte de pasar varios meses al año por motivos de trabajo, la ven como una traidora. Todavía no aceptan que su “alcaldesa” se haya bajado del barco a media legislatura y haya acabado en las filas socialistas. De hecho, si no se produce un golpe de timón a última hora (como podría ser la llegada de Moratinos), el próximo alcalde de la ciudad de la Mezquita será, por segunda vez en democracia, del Partido Popular. Rosa hizo daño a los cordobeses y, sobre todo, a Izquierda Unida. Buscó poder y notoriedad y lo ha conseguido. La nueva ministra de Medio Ambiente también es licenciada en Derecho, aunque, al contrario de sus colegas, es especialista en Derecho de Empresa.
6. Ramón Jauregui: Al menos, Zapatero se ha traído a su Gobierno a un buen político. El nuevo Ministro de Presidencia, que sustituye a una agotada y trabajadora María Teresa Fernández de la Vega, es licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, además de perito industrial por la Escuela de Peritos de San Sebastián. El donostiarra, defensor del diálogo con ETA, ha sido europarlamentario durante el último año.
7. Alfredo Pérez Rubalcaba: El ministro de Interior es Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense. Con la renovación de su Ejecutivo, Zapatero ha nombrado a Rubalcaba vicepresidente primero. Lo ha convertido en su hombre fuerte. Sin duda alguna, el Presidente busca un golpe de efecto para poder remontar en las encuestas de cara a las próximas elecciones: acabar con ETA. Y el político que mejor conoce a la banda terrorista y todo su entramado social es Rubalcaba. Además, va a tener al lado a Ramón Jauregui para conseguirlo. Tras las palabras hace unos días de Arnaldo Otegui, donde no cerraba las puertas ni al diálogo ni al abandono definitivo de las armas, Zapatero ha apostado por la lucha contra el terrorismo como su última baza de cara a las elecciones de 2012. Y para ello necesita a Rubalcaba, a mi modo de ver, el único político capacitado para derrotar a la banda.
Rubalcaba, nuevo hombre fuerte de Zapatero

El resto del Gobierno
Ciertamente, el resto de ministros, es decir, los que estaban antes de la renovación tan profunda de la pasada semana, son los más destacados en cuanto a titulación académica. Quizá, quien ostente menor preparación sea Carme Chacón, licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona. Sin embargo, Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura, es licenciada en Filología Clásica y tiene un máster en Guión Cinematográfico, siendo así la única ministra que ha realizado un título posterior a la licenciatura. Manuel Chaves, ministro de Política Territorial, es Doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla; Francisco Caamaño, ministro de Justicia, Doctor en Derecho por la Universidad de Santiago; Miguel Sebastián, ministro de Industria, doctor en Economía por la Universidad de Minnesota (EEUU) y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Complutense.
La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia es licenciada en Ciencias Biológicas, con especialidad en Genética y doctora en Biología Molecular en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Elena Salgado, ministra de Economía y Hacienda, es licenciada en Ciencias Económicas, con la especialidad de Estructura, y en Ingeniería Industrial, con la especialidad en Energía.
Por último, el ministro mejor formado y también uno de los más valorados junto a Rubalcaba, es Ángel Gabilondo. El ministro de Educación es Catedrático en Metafísica por la Universidad Autónoma de Madrid. Es el único de todo el Gobierno que tiene una cátedra.
Ángel Gabilondo, el ministro con mejor formación
Injusticia con Igualdad
Con toda esta renovación, Zapatero ha eliminado dos ministerios: Igualdad y Vivienda. Ambos pasan a ser ahora Secretarías de Estado y las dos ex ministras, Bibiana Aído y Beatriz Corredor seguirán al frente de ambos. Si bien respeto y defiendo la supresión de la cartera de Vivienda, al menos por motivos económicos, no entiendo ni amparo la de Igualdad. Me explico.
Zapatero ha demostrado no ser un hombre de principios. El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el presidente manifestó que el Ministerio de Igualdad se mantendría “por mucho tiempo”, alegando que las voces que tanto se habían manifestado en su contra nunca serían satisfechas, puesto que Igualdad era el ministerio más barato y joven de la historia. Y, como bien indica Carlos Carnicero en una de sus columnas hace unos días, razón no le faltaba al presidente: Igualdad costaba anualmente a las arcas nacionales unos 100 millones de euros, es decir, más o menos la misma cantidad que pagó Florentino Pérez al Manchester por el fichaje de Cristiano Ronaldo. Entonces, ¿por qué ha satisfecho ZP a todos aquellos cavernícolas que bramaban contra ese Ministerio al que denominaban de “Igual-da”? La España negra, encabezada por Losantos, la tele del toro y compañía ha sido recompensada por un presidente sin personalidad. Porque la joven Bibiana Aído ha hecho sus deberes y se ha dejado la piel, con un pequeño grupo de colaboradoras, por sacar adelante un ministerio que, cuanto menos, era necesario.
La nueva ley del aborto, la educación sexual en las aulas o la publicación de las muertes por violencia de género son algunos de los logros que eran más que necesarios en esta España del siglo XXI. De hecho, sus políticas se han llevado a Europa de mano de la presidencia española, consiguiéndose que, por ejemplo, se hablara en todos los países miembros de la violencia de género, algo que permanecía todavía en lo más profundo de los silencios. Gracias a su labor, se ha creado el Observatorio Europeo sobre Violencia de Género, un organismo que sirve para recopilar datos y estadísticas comunes, porque en la actualidad se desconoce el alcance real de la violencia contra las mujeres en la Europa de los 27. Por ejemplo, y concretando, gracias al trabajo de Aído, Francia publicó las cifras de las mujeres que habían caído a manos de sus maridos, produciendo tal shock en la ciudadanía gala, que ya se ha aprobado un Plan de Lucha contra la Violencia de Género.

Bibiana Aído, nueva secretaria de Estado de Igualdad
A pesar de estos logros, y otros muchos más que no citaré para no extenderme más, como por ejemplo las continuos controles en empresas para conseguir la igualdad salarial entre hombres y mujeres, Bibiana Aído ha dado una lección a Zapatero aceptando el cargo de secretaria de Estado de Igualdad, a las órdenes de Leire Pajín, puesto que será el ministerio de Sanidad quien abrace esta Secretaría. Porque para Aído lo importante es el proyecto que está realizando, no el cargo. Sin duda, la joven ex ministra (a la que he escuchado personalmente en varias ponencias) tiene futuro, ya que, a diferencia de muchos de sus colegas, ha demostrado un gran sentido de responsabilidad. Algo que, por desgracia, escapa y mucho de las miras del Presidente (saliente) del Gobierno.

29 de julio de 2010

Neoliberalismo por imposición

Como indica el periodista Ignacio Ramonet en el último número de Le Monde Diplomatiquelos jefes del Eurogrupo (países que comparten el euro) parecen haber exigido al otrora “socialdemócrata” Zapatero renegar de toda veleidad social y convertirse en el acto al credo neoliberal. Aunque también es cierto que no parece haberle afectado mucho al presidente del Gobierno español ese exigido giro de 180 grados en su política. Si hace un par de años Zapatero decía eso de “gobernaré pensando en los que no tienen de todo” hoy repite consignas más propias del Partido Popular que, paradójicamente, es quien dice defender ahora los derechos de pensionistas, obreros y funcionarios.

Y esta presión ejercida desde Bruselas, a quien se unió el Fondo Monetario Internacional y los mercados financieros, obtuvo resultados: ZP, el que antaño ayudaba a “los más débiles”, anunció hace unas semanas el plan de ajuste más impopular de la democracia. Cinco millones de pensionistas, tres millones de funcionarios, cientos de miles de ancianos necesitados de asistencia y medio millón de futuros padres padecerán las consecuencias del histórico recorte. No hay duda de que las presiones que la Unión Europea, encabezada por los neoliberales conservadores Sarkozy, Merkel y Berlusconi, han surtido efecto. Aun así, este triunvirato europeo no sólo ha influido sobre las políticas españolas, sino que también ha irrumpido con fuerza en otros países socialdemócratas como Grecia o Portugal, cuyos primeros ministros no han tenido más opción que arrodillarse y adoptar las tesis ultraliberales que tanto habían combatido hasta entonces.

Pero, suscribiendo a Ramonet, esta reacción no es más que sorprendente. ¿Por qué? Muy sencillo. Hace menos de dos años, cuando el banco Lehman Brothers quebró, los partidarios del neoliberalismo que habían acampado a sus anchas en media Europa y, sobre todo, en EEUU y Gran Bretaña, estaban derrumbados y a la defensiva. Fueron ellos mismos quienes renegaron de su ideología y quienes manifestaron que el neoliberalismo había muerto. Parecía que la crisis del siglo hacía demostrar el fracaso de la teoría de la desregularización, del mercado libre y autorregulable gracias a la manoseada ley de la oferta y la demanda. Es decir, entre bastidores se hablaba de que había llegado la crisis del capitalismo y los países se lanzaron de nuevo a los brazos del Estado para salvar la economía y preservar la cohesión de la sociedad.

En aquellos momentos de caos, los Gobiernos, incluso los de derechas, recobraron su función de actores primordiales del área económica: nacionalizaron entidades financieras y empresas estratégicas, inyectaron masivamente liquidez en el sistema bancario (se hicieron incluso máximos accionistas de los bancos con mayor riesgo de quiebra), multiplicaron los planes de estímulo… Tanto gobernantes como economistas se felicitaban entonces por esas decisiones que habían conseguido reflotar la grave situación mundial. Había que volver a Keynes (economista inglés de la primera mitad del siglo XX, fundador de la macroeconomía moderna y defensor del intervencionismo estatal), se repetían. Estados Unidos lanzó un plan de rescate a los bancos de 700.000 millones de dólares, seguido de otro de 800.000 millones. Los 27 países de la UE se pusieron de acuerdo en un paquete de estímulo de 400.000 millones… Y Zapatero promovió también un ambicioso Plan de Estímulo a la Economía y al Empleo (Plan E) de 93.000 millones de euros.

En las Cumbres del G-20 los dirigentes de los estados más importantes del mundo se alineaban para combatir los paraísos fiscales, controlar los fondos de alto riego (hedge funds) y sancionar los abusos de los especuladores causantes de la crisis. Durâo Barroso, presidente de la Comisión Europea, declaraba: “Las autoridades políticas no toleraremos nunca más que los especuladores vuelvan a levantar cabeza y nos arrastren a la situación anterior”.

Pero, por desgracia, todas aquellas bonitas iniciativas se quedaron en eso, iniciativas. Hoy, casi dos años después, los mercados y los especuladores vuelven a tener el mando. Y los políticos siguen arrodillados. ¿Por qué? La explicación la da Ramonet muy acertadamente: “El peso de la deuda soberana consentida por los Estados para salvar a los bancos (la UE comprometió hasta el ¡28 % de su PIB! para salvar a los bancos, es decir, 3,3 billones, con b, de euros) ha servido de pretexto para un espectacular cambio de situación. Los mercados y la especulación financiera, apoyados por las agencias de calificación atacan directamente a los Estados endeudados de la UE, acusándoles de vivir por encima de sus posibilidades”. Y empiezan a atacar al euro…

El 26 de febrero de 2010, el Wall Street Journal destapó un caso cuanto menos preocupante: Un grupo de importantes responsables estadounidenses de hedge fundsdecidió aliarse para hacer bajar al euro frente al dólar. Su objetivo, la paridad 1-1. Hoy, unos meses después, el euro está a 1,30 dólares cuando, hace menos de un año, se cotizaba a 1,50 dólares por euro. Aunque, al menos, parece que se estabiliza, pues hace unas semanas los mínimos alcanzaron el 1,20. Además, los mercados siguen sin aprender la lección y vuelven a defender la no intervención estatal, exigiendo el desmantelamiento de la protección social y la drástica reducción de los servicios públicos. Y los gobiernos más neoliberales ceden con gusto e imponen estas medidas a los demás. Alemania, con el apoyo del FMI, ha impuesto planes de ajuste a todos los miembros de la UE (Grecia, Portugal, España, Italia, Francia, Reino Unido, Rumanía, Hungría…) cuyos gobiernos, obcecados en la reducción del gasto público, han aceptado sin rechistar. Aunque ello amenace el crecimiento de Europa.

Pero ahí no acaba todo, Bruselas ha manifestado su deseo de imponer sanciones económicas a quien incumpla el Pacto de Estabilidad del euro (limita al 3% del PIB el déficit público), un mínimo que actualmente no respeta ningún país de la Eurozona y que paradójicamente Francia y Alemania jamás han cumplido (y nunca han sido sancionados por ello, claro). Pero Berlín no quiere imponer sólo sanciones económicas, sino que quiere ir más allá: Merkel ha propuesto que los países que se salgan de esta vía neoliberal e incumplan el denominado Pacto de Estabilidad pierdan su derecho a voto en el Consejo Europeo, cámara que, junto al Parlamento Europeo, toma todas las decisiones de la Unión.

En conclusión, adiós al progreso. Portazo y cerrojazo. Hace dos años, cuando todos los gobiernos del mundo se pronunciaban en contra del neoliberalismo, una vez reflejado en la grave crisis económica el gran peligro que corre la ciudadanía y los Estados al dejar todo su capital en manos de mercados y especuladores, algunos tuvimos esperanzas. Hoy vemos que no hay nada que hacer. Como concluye Ramonet en su artículo: “¿Puede aceptarse que quede descartada cualquier solución democrática de izquierdas para impulsar el crecimiento y el avance social?” Por desgracia, parece que la gran mayoría ya lo ha aceptado.

Ahora me preguntarán, ¿y cuál es la solución? No me sonroja decir que yo no la tengo. Lo que sí tengo claro es que la fórmula actual tampoco es la buena. Hace apenas dos años el neoliberalismo nos demostró que puede hundirnos en un abrir y cerrar de ojos y parece que nadie ha aprendido la lección.


19 de marzo de 2010

Carta abierta a los empresarios de Yecla


La Feria del Mueble, que se celebró hace apenas una semana, ha traído un soplo de aire fresco al sector gracias a una internacionalización que promete abrir nuevos mercados y oportunidades de negocio. Pero no todo fueron buenas noticias durante esa semana. El día de la inauguración desayunamos con el cese de actividades de Conexmu. Desde mi punto de vista, un craso error. Sinceramente, no sé si la institución funcionaba correctamente o, como denuncian algunas voces críticas, existían preferencias con unos socios y no con otros a la hora de hacer negocio. A mí me trae sin cuidado. Pero Conexmu hace falta. Es más, es vital.

Como todos sabemos Yecla vive del mueble. Es cierto que muchas personas, entre las que me incluyo, hemos venido recalcando desde hace años la necesidad de diversificar la economía de nuestra ciudad apostando por otros sectores, pero ya es tarde. Yecla sufre la mayor tasa de desempleo de su historia y las soluciones a largo plazo son necesarias, pero no urgentes. Pues lo que verdaderamente urge es dar trabajo y mejorar la situación económica de unos yeclanos asfixiados por hipotecas mal avenidas. Por eso creo que el sector del mueble debería empezar a invertir en mercados hasta ahora desconocidos pero que en un futuro no muy lejano serán muy rentables.
Esta edición de Feria del Mueble se ha caracterizado por una internacionalización reseñable. Han visitado nuestro certamen delegaciones extranjeras con alta capacidad de compra provenientes de países tan dispares como Ucrania, Rusia, Japón, Alemania, el Benelux, Brasil, Chile, Francia, Hungría, México, Panamá, Qatar, República Checa y Eslovaquía. Pero sólo algunos tienen las papeletas de ser exitosos comercialmente hablando: Los que tienen acuerdos de libre comercio con la Unión Europea (por lo que no hay que pagar aduanas) y los que están en claro crecimiento económico. Es decir, Rusia, Brasil, Chile y México. A estos se podrían unir algunos del este de Europa que han sufrido la crisis en menor proporción que las viejas naciones del continente: República Checa y Eslovaquia, pues Hungría y Ucrania, aunque empiezan a respirar, han vivido dos años muy negativos e incluso han tenido que pedir ayuda para poder afrontar su deuda al Fondo Monetario Internacional.
Pocos días más tarde, ANIEME publicó los datos de las exportaciones de muebles en la Región. Y esas ilusiones que me hice con esa casi perfecta internacionalización de días atrás se diluyeron. Francia, Reino Unido y Portugal eran los tres países que encabezaban esa lista de principales clientes. De hecho, entre los 14 países a los que se venden más muebles regionales, sólo hay uno de los que antes mencioné: Rusia, que se encuentra como el cuarto receptor, algo comprensible teniendo en cuenta que la Unión Europea (UE) es el principal socio comercial del gigante ruso. ¿Qué pasa con el resto? ¿Por qué el mueble de Yecla no ha enfocado sus exportaciones en los BRIC? ¿Por qué no aparece China, India, Brasil o incluso Sudáfrica (que han sido los países que más han crecido en los últimos años) entre estos socios comerciales? Y lo que, a mi modo de ver, es más grave, ¿por qué en no hay ningún país balcánico?
Se preguntarán que qué pintan los Balcanes en todo esto. Seguro que a muchos lectores los Balcanes les suenan a guerra, destrucción, crisis política, genocidios… Quizá en los 90’ sí, pero ahora la situación ha cambiado. Esta zona del sureste de Europa está formada por Croacia, Bosnia Herzegovina, Serbia, Montenegro, Albania, la República de Macedonia y Kosovo (aunque a España no le apetezca todavía reconocerlo como país independiente). Es cierto que se debería incluir también a Eslovenia, pero este país, el más estable de la zona, pertenece a la Unión Europea desde 2004.
No sé si saben que todo este elenco de países firmó con la UE en 1999 el Proceso de Estabilización y Asociación (PEA). Este documento reconoce que estos países forman parte de Europa y que, como tal, tienen opciones de entrar a la UE si cumplen con los requisitos (democracia estable, acervo comunitario y economía de mercado) que son necesarios para dicha adhesión. El objetivo era estabilizar ese área conflictiva y facilitar la transición hacia una economía de mercado. Gracias al PEA, estos países comenzaron a negociar de forma bilateral y gradual con la Unión Europea, lo que conllevó a que se firmaran interesantes acuerdos comerciales con el objetivo de reconstruir sus deterioradas economías.
Programas de asistencia económica y financiera (CARDS o IPA) o acuerdos firmados, como el alcanzado en la Cumbre de Salónica de 2003 o los de Asociación, propiciaron que la Comisión de la Unión Europea decidiera en 2006 empezar a eliminar las barreras comerciales con aquellos países que avanzaran a mayor velocidad. En este momento, Croacia es el país mejor posicionado y, según los expertos, en 2012 podría entrar en la UE. Serbia, Macedonia o Montenegro también están bien colocados aunque un poco más atrás. Se prevé que 2015 podría ser su año de adhesión.
¿Por qué serían buenos socios comerciales?
No cabe duda que los Balcanes se han visto afectados por la crisis financiera mundial y la consiguiente recesión económica, aunque, también es cierto, que mucho menos que otros países de la Unión como Hungría, Letonia, Grecia o incluso España. Existen señales que indican que ya ha pasado lo peor y que, aunque este año seguirán en crecimiento negativo, en 2011 renacerán, y aquí sí que es en serio, los “brotes verdes”. Y entonces, los Balcanes volverán a despegar.
La apuesta por la innovación es fundamental
Hasta 2007, Bosnia crecía a un ritmo del 6%, Macedonia a un 5%, Croacia a más del 4%... y aunque su PIB per cápita sigue siendo muy bajo, la oportunidad de negocio se ve al final del camino. Y, cómo no, Alemania la ha visto. El segundo mayor exportador mundial (detrás de China) está desarrollando la misma estrategia que llevó a cabo hace quince años en los diez países del este (Polonia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Bálticos…) que, a la postre, entraron en la Unión en 2004. Alemania se encontró con países destrozados que, aunque en 1991 habían salido de la órbita soviética, seguían destacando por unas economías corruptas y cerradas. La UE empezó a negociar, los mercados se abrieron y Alemania entró de cabeza. Adquirió empresas en esos países, posicionó las suyas y convirtió a esos diez estados casi en dependientes de las exportaciones alemanas. Hoy, 15 años después, esos diez países (más Bulgaria y Rumanía, que entraron en 2007) han crecido considerablemente gracias a los fondos estructurales y de cohesión que la UE destinos a desarrollar las zonas más pobres del continente y Alemania sigue siendo su principal socio comercial. ¿No les parece buena estrategia?
Por tanto, ¿por qué no podemos seguir la estela alemana? ¿No podría el mueble yeclano unirse en un fuerte consorcio exportador y abrir negocios en zonas como esta donde el éxito está casi asegurado? Los Balcanes son un potencial de negocio impresionante. Sus fronteras están abriéndose, su economía creciendo y su renta per cápita aumentando. Además, su futura adhesión a la UE ofrece ventajas que no aportan otros países como, por ejemplo, el fin de los visados o las ayudas económicas para desarrollar proyectos que saquen a estos países adelante.
El stand de AREMA en la Feria del Mueble

Primordial: un consorcio exportador
En conclusión, con esto no quiero decir que haya que dejar de invertir en vecinos tan sólidos como Francia o Portugal, sino que hay que aprovechar los acuerdos de libre comercio o de reducción de aranceles firmados por la UE (Chile, México, Perú, Colombia, Corea del Sur, Balcanes, países del sur del Mediterráneo, especialmente Marruecos; los países del Este de Europa como Ucrania, Moldavia, Azerbayán o, sobre todo, Rusia). No hay duda de que también hay que invertir tiempo y dinero en aquellos países que, aunque no tengan firmados acuerdos con la UE, son rentables por sus amplias tasas de crecimiento: Destacan los BRIC (China, India, Brasil y Rusia), seguidos por potencias como México, Indonesia o Sudáfrica.
Pero individualmente y con egoísmo no se podrá hacer nada. Porque la solución no es intentar repuntar mis ventas en el País Vasco, Cataluña, Portugal o incluso Francia, Alemania y Reino Unido. Si apostamos exclusivamente por esos países, en claro estancamiento, la economía de Yecla se irá a pique. Ya es hora de que los empresarios de esta ciudad den un golpe sobre la mesa, se unan en un consorcio fuerte y luchen por sus intereses porque, les recuerdo, la productividad y la competitividad que reclama este mundo global no se consiguen bajando sueldos y abaratando el despido, sino adentrándose en mercados emergentes e invirtiendo en investigación, desarrollo e innovación tecnológica.
Conexmu en Bulgaria en una de sus últimas misiones comerciales
Contacto: davidvalpalao@hotmail.com

Publicado en: www.elperiodicodeyecla.com (directo)

6 de marzo de 2010

"Me gustaría volver a Haití para ayudar en la reconstrucción"




El bombero yeclano Santiago Martínez llegó a Haití diez días después del seísmo y se encontró un país devastado, pero quizá no muy diferente a como era antes del terremoto. "La gente en la calle se gana la vida como puede, el tráfico rodado es desastroso, las calles están en mal estado, y la basura se acumula por las calles… A todo esto se le añadía ahora un paisaje cubierto de escombros", explica. Sin duda, la solidaridad y el afán por ayudar a los demás es condición indispensable para pertenecer a una ONGD como Bomberos en Acción. Pero Santiago no está conforme "sólo" con esto y desea volver a Haití para ayudar en las complicadas tareas de reconstrucción de un país devastado. "De hecho uno de mis proyectos futuros es la de ayudar a la gente del tercer mundo a construir sus casas de forma segura y con materiales de los que dispongan de forma barata, materiales que estén en su zona de residencia". Ahora que Haití empieza a ser olvidado y relegado a la mínima expresión por los grandes medios, elperiodicodeyecla.com lo devuelve a la actualidad con una entrevista a este entregado bombero yeclano.

¿Por qué decidiste ir y qué trámites tuviste que llevar a cabo para poder subir en un avión destino a Haití?
Soy miembro de la ONGD Bomberos en Acción, la cual tiene su sede en Cartagena aunque ya hay varias delegaciones: Valencia, Málaga, Murcia, Canarias… Dentro de los miembros de esta ONG hay distinción entre los que son socios activos y los demás que, además, son miembros de un grupo al que llamamos BIE: Brigada de Intervención en Emergencias, de la cual también formo parte. Todos los que estén dentro de esta brigada están dispuestos a salir y marchar a aquella parte del planeta donde haga falta ayudar a personas que hayan sufrido alguna catástrofe.
La BIE no es económicamente independiente, por lo que para ser enviados a un lugar u otro dependemos de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esta entidad, ante la llamada de auxilio de un país extranjero, reúne a responsables de distintas ONG’s (Cruz Roja, Bomberos Sin Fronteras, Bomberos en Acción, SAMUR, DYA…), y dependiendo de las necesidades del país y de lo que cada organización pueda ofrecer decide qué personal va de cada organización, pues es la propia AECID quien fleta el avión de ayuda. Por ejemplo, en el avión en el que partimos nosotros íbamos personal del SAMUR y SUMA de Madrid, 061 de la Junta de Andalucía, personal de la DYA de Navarra, y cuatro miembros de nuestra ONGD: tres bomberos (yo incluido) y una enfermera.
Santi, con riñonera, junto a sus compañeros

Una vez instalados allí, estábamos en continuo contacto con nuestros compañeros en Cartagena, y debido a la gran cantidad de trabajo que había en Haití, comunicamos que deberían mandar más personal. Y así fue. A los cuatro días de nuestra llegada vinieron seis miembros más: tres bomberos, dos médicos y un enfermero. Estos últimos compañeros viajaron en un avión comercial de IBERIA y los billetes fueron pagados por nuestra organización gracias a las donaciones que ya se estaban realizando.
¿Cuál fue tu primera impresión cuándo pusiste un pie en el aeropuerto de Puerto Príncipe?
Era una sensación muy diferente a las que yo había vivido hasta ahora, porque mientras aterrizábamos, mirábamos por las ventanillas del avión y lo único que veíamos era la gran cantidad de tiendas montadas por la diversa ayuda internacional. Eso sí, lo que abundaban eran las tiendas y carpas militares.
El campamento que tenía la AECID montado estaba también allí, entre los campamentos americano e inglés. Allí estuvimos mientras duró nuestra estancia. El campamento fue montado por SAMUR Madrid y AECID.
¿Qué te encontraste cuándo llegaste? ¿Era tal la situación de caos y destrucción?
La primera vez que salimos del aeropuerto fue para ir a ver el hospital donde trabajamos los primeros días. En ese recorrido pudimos ver la magnitud de lo acaecido, pues ya nos encontramos con edificios caídos. La vida de los haitianos estaba ya algo normalizada, en relación a lo que se entiende por “normal” en Haití. La gente en la calle se gana la vida como puede, el tráfico rodado es algo desastroso, las calles están en mal estado, hay basura por las calles… A todo esto se le añadía ahora un paisaje cubierto de escombros.
En parques, jardines y grandes descampados se habían improvisado campamentos de refugiados, gente que se había quedado sin casa y que con cuatro palos clavados y una lona habían montado su nueva casa. Eran campamentos que carecían de saneamientos, pero sí tenían garantizado el abastecimiento de agua potable mediante repartos organizados por Cruz Roja. La única situación de caos era en el tráfico rodado a ciertas horas del día, pero creo que esto también era igual antes del terremoto.
¿Cuál fue tu tarea allí? ¿Fue más de desescombro? ¿En qué zonas estuviste trabajando?
Al marchar nosotros en el segundo contingente español que mandaba la AECID, nuestra tarea fue encaminada a asegurar zonas de trabajo, concretamente del hospital universitario “La Paz”, que era donde el contingente español de médicos y enfermeros se encontraba trabajando. Tuvimos que realizar varios apuntalamientos para poder habilitar más zonas del hospital que se encontraban algo dañadas. Al mismo tiempo que trabajábamos en esta tarea, éramos requeridos por nuestros compañeros sanitarios para el traslado de heridos, transporte de material, cortar fugas de agua, arreglar un aparato de aire acondicionado, etc.
Nuestra ayuda fue también solicitada por personal de la ONU y Cruz Roja para inspeccionar edificios de estas entidades y recomendar o no su uso. Nosotros no realizamos tareas de búsqueda y rescate, ya que estos trabajos se realizan entre 24 y 72 horas después de ocurrir el terremoto. Nosotros fuimos diez días después del seísmo.
¿Te pudiste mover por toda la ciudad?
No tuvimos ningún problema para movernos por la ciudad, la AECID ya tiene alquilados vehículos y conductores por lo que nos movíamos con total seguridad. Eso sí, a las 18:00 horas ya oscurecía, por lo que la orden era que antes de esa hora estuviéramos de regreso en el aeropuerto.
¿Cómo era un día en medio de ese caos?
Nos levantábamos sobre las 5:30 de la mañana, ya que, además de que amanecía sobre esa hora, comenzaba también el despegue y aterrizaje de aviones, así que no hacía falta ponerse el despertador.
A las 6:00 era el desayuno, preparado por personal técnico de SAMUR, SUMA y 061 de la Junta de Andalucía. Permanentemente había varios técnicos de estas organizaciones, que se iban turnando, encargados de preparar desayuno o la cena, así como de mantener medianamente organizado el campamento.
Después de desayunar, tomarnos la pastilla correspondiente contra la malaria y prepararnos la mochila con comida, agua y el material necesario para las tareas de apuntalamiento (martillo, sierra, metro, madera…), partíamos hacia el Hospital “La Paz”, donde, como ya he comentado, fue donde realizamos nuestro trabajo durante los primeros días.
Dentro del hospital el “caos” era organizado, ya que el contingente español que estuvo allí durante los primeros siete días lo preparó todo bastante bien, así que los que relevaron a ese primer grupo, que eran quienes estuvieron con nosotros, lo único que tuvieron que hacer fue seguir con el trabajo. La verdad que ellos sí que curraron un montón, pues había gente herida y “hospitalizada” en la calle, pasillos y algunas habitaciones. Hasta que no pudimos habilitar otras zonas del hospital tuvieron que montar unos hospitales de campaña en la calle, lo cual era penoso por el gran calor que ahí se acumulaba. Además, hay que tener en cuenta que las operaciones, curas y atenciones de urgencia, las realizaban con material muy, muy limitado.
Cuando nosotros íbamos a inspeccionar otros lugares o bien a ayudar a Cruz Roja a sacar material muy valioso para ellos de alguno de sus edificios, sí que observábamos la magnitud de la catástrofe. Era increíble la cantidad de edificios caídos y la gran cantidad de escombros. La gente estaba en lo que quedaba de sus casas sacando escombros para intentar recuperar alguna propiedad suya, también para extraer el hierro de las estructuras y poder venderlo para obtener algún dinero. Pero parece que ese “caos” era normal, pues por lo que comentaban cooperantes que ya estaban allí, la vida en Haití antes del terremoto era tal y como la estábamos viendo entonces, es decir, la gente ganándose la vida en la calle, ya sea vendiendo algo de comida, cocinando, vendiendo carbón vegetal y hasta medicamentos, que eran vendidos incluso por hospitales en “el mercado negro”… La única diferencia que había ahora es que el paisaje callejero estaba acompañado por muchos escombros y edificios chafados. Quizás los primeros días inmediatamente después del terremoto sí que habría más caos, pero yo no puedo decir eso. Lo que sí es un caos, y seguro que lo era antes, es el tráfico rodado, que es un auténtico desastre.
Se ha hablado mucho de que si la ayuda no llegaba bien a los haitianos, de si los americanos se centraban más en controlar el país que en la propia ayuda humanitaria... Tú que has estado dentro, ¿cómo has visto la coordinación entre estadounidenses, europeos, brasileños...?
Acerca de este tema no te puedo dar mucha información. Lo que yo he vivido es que el ejército americano, junto con personal de la ONU, controlaba la entrada y salida del aeropuerto, no dejaban entrar a nadie que no fuese personal oficial de ayuda. En la puerta del aeropuerto sí que encontrabas a muchos haitianos ofreciéndose para cualquier trabajo, generalmente de traductores, conductores, para cargar camiones, etc.
Lo que sí sabemos es que el reparto de ayuda que iba en camiones tenía que estar controlado por militares, si no era imposible realizarlo porque la gente se echaba encima. Además, casi siempre se realizaban en los campamentos de refugiados o en lugares ya preestablecidos. Pudimos estar presentes brevemente en dos repartos y se hacían ordenadamente.
Eso sí, una de las cosas que no se podía hacer era dar una simple botella de agua a un niño o persona de la calle, porque enseguida se te acercaban más pidiéndote, e incluso se podían agredir entre ellos por esa “donación”.
Con la sede de la ONU devastada y con el programa Minustah bloqueado por la muerte de decenas de funcionarios, con un gobierno sin edificios, sin ministros y con un René Preval sobrepasado por la situación, ¿quién manda o quien intenta mantener el orden en el país?
Sobre este asunto tampoco puedo opinar mucho, ya que nosotros nos centramos en trabajar o bien en buscar más trabajo a través de nuestros contactos con ONU, Cruz Roja.... Pero es verdad que yo también me hacía esa pregunta, ¿y ahora quién manda? Cuando antes también se decía que era una anarquía total. Imagino que la ONU tendría un papel bastante relevante en este sentido, pero yo no puedo dar información más concreta.
En esos días las imágenes de la televisión nos mostraron decenas de robos, saqueos, peleas... Se habló mucho de los presos que habían quedado libres tras derrumbarse la cárcel de Puerto Príncipe... Es decir violencia sin límite y descontrolada. ¿Era tan dramática la situación?
Una vez más, la prensa exagera enormemente las noticias, por eso me gustaría que los periodistas trasmitierais siempre las noticias tal y como son. Imagino que habría saqueos y robos los días posteriores al terremoto, la gente estaría desesperada por lo acontecido, además de ser ya una población muy afectada por la pobreza.
En las reuniones que todas las semanas había en la ONU, donde cada ONGD exponía sus trabajos, inquietudes, consejos, etc., se hablaba de dos zonas en concreto con mucha inseguridad, pero es que antes del terremoto ya lo eran. Además, recordarte que la hora tope para estar por la calle eran las 17:30 o 18:00 como mucho, ya que anochecía y en la ciudad no había luz, por lo que era bastante inseguro estar por ahí. Ahora bien, eso de violencia sin límite y descontrolada no es verídico.
Fíjate que los mismos haitianos habían establecido su justicia. Nos comentaron que en algunos barrios donde se podían haber refugiado los presos escapados de la cárcel, habían tomado la justicia por su mano y no tendrían escrúpulos con aquel delincuente que intentara robar o saquear a otras familias.
Una de las cosas que me han llamado más la atención de este país, es que cada uno mira por sí mismo, es decir, si puedo aprovecharme del vecino para buscar mi beneficio, lo voy hacer. Supongo que es uno de los principios de ley de la supervivencia.
¿Qué es lo que más te impactó de esa sociedad? ¿Cómo estaba la gente? El pueblo haitiano vive inmerso en el vudú, es su válvula de escape. De hecho durante esos días las ceremonias se multiplicaron para rogar calma a unos dioses que, según sus creencias, les habían enviado tal desgracia... ¿Cómo impacta en un ciudadano europeo, español, ese tipo de vida? ¿Esa religiosidad tan profunda?
En relación a las prácticas de vudú no te puedo contar nada porque no tuve ninguna experiencia de ese tipo, lo más cercano que tuve fue ver una casa derrumbada donde sí se practicaba. Lo que sí te digo que me impactó mucho es la cantidad de basura que hay por las calles, más que la cantidad de escombros porque esto último sabía que era debido al terremoto y tarde o temprano lo retirarían, pero lo de la basura era algo cultural, de la población haitiana, sobre todo de Puerto Príncipe. La salubridad era un problema muy grave y eso ya era así antes del terremoto. Cuando se acumulaba la basura en puntos concretos de la calle, ya sean de desperdicios o comida podrida, plásticos, etc., lo que hacían era quemarla y ya está. De vez en cuando veías camiones de recogida de basura, pero no era suficiente.
Sé que es complicado preguntar sobre todo esto y más cuando no he podido ver tantas imágenes de dolor y desesperación como seguro que tú has visto. Además creo que sólo estando allí se puede sentir la gravedad de la situación. En la televisión vemos miles de imágenes impactantes, rescates imposibles, gente que sale de debajo de los escombros tras varios días sepultada... pero, ¿no te impactó el olor? Los reporteros que van a guerras y zonas devastadas siempre destacan esto. Puedes ver las imágenes, pero nunca podrás oler lo que aquí se huele. ¿Qué sensaciones eran las que te recorrían según te adentrabas en la devastada Puerto Príncipe? ¿Qué aire se respiraba?
Es cierto que el ambiente de la ciudad se caracterizaba por el olor, se mezclaba el olor a la acumulación de basura que cada pocos metros te encontrabas, luego el aroma que desprendían las pequeñas cocinas de la gente que seguía ganando algo de dinero friendo unas empanadillas. Además, debajo de los escombros se sabía que había personas muertas por el olor que había. Y a todo esto se unía el olor de los tubos de escape de los vehículos. En fin, que era una olor muy diferente a lo que uno está acostumbrado. También te digo que no era un denominador común en toda la ciudad, aquello no era peor que un estercolero.
Quizás era peor en el hospital donde estuvimos trabajando, porque ahí sí que las condiciones higiénicas estaban “bajo cero”, a pesar de que los médicos españoles insistían muchísimo en que los operarios que ya tenía el hospital se encargaran de recoger la basura que había en los patios y sobre todo en el exterior de la instalación, donde también habían gran cantidad de gente “hospitalizada”.
¿Se dispensaba ayuda también a los pueblos y aldeas cercanos al epicentro del terremoto o la ayuda internacional se concentró exclusivamente en Puerto Príncipe?
Se puede decir que la ayuda se centró en Puerto Príncipe porque fue el epicentro y la zona más afectada, aunque también hubo ciudades y aldeas en las zonas norte y sur de la capital que sufrieron graves daños donde la ayuda llegaba más pobre, tanto en cantidad como en calidad.
Concretamente nosotros, los últimos cuatro días de estar allí y una vez que la AECID retiró el contingente español y por tanto se dieron por finalizados los trabajos encargados por esta entidad, nos dedicamos a prestar ayuda a un campamento de refugiados que estaba situado en Leogan, ciudad que se encuentra a una hora de la capital. La ayuda consistió en montar un hospital de campaña y prestar asistencia sanitaria al personal que allí se encontraba, ya que apenas habían recibido asistencia médica. Dentro del equipo que allí estábamos desplazados, contábamos con dos médicos y dos enfermeros. Al menos sí que tenían agua potable, ya que Cruz Roja tenía bastante bien organizado el abastecimiento de este recurso a la población.
Edificios gubernamentales, de la ONU, colegios, hospitales... es decir, miles de edificios destruidos. ¿Cómo crees que se prevé la reconstrucción del país? ¿Cómo crees que se debería actuar para poder sacar a Haití adelante? ¿Te gustaría volver a seguir trabajando en la reconstrucción?
Haití es un país que antes del terremoto estaba muy mal. Un país sin apenas gobierno donde la gente va a su propio interés, incluso sin mirar por su propia familia. Yo la conclusión que saqué cuando vine de allí y reflexioné un poco, es que ayudamos en un momento puntual a la gente que había sufrido una desgracia importante, pero que necesitan otra mucha gran ayuda pero ya a niveles políticos, sociales, económicos, culturales… Cambios estos que no se pueden producir de un año para otro. Antes y ahora hay muchas ONG’s, fundaciones, religiosas, etc., trabajando allí y aportando su grano de arena, pero para cambiar y organizar un país de estos, es necesario otro nivel de actuación. Pero ocurre en Haití e imagino que en todo el tercer mundo, y también puedo intuir que hay muchos intereses en que estos países vayan como van.
En cuanto a lo de volver, pues sí que me gustaría para poder ayudar en la reconstrucción. De hecho uno de mis proyectos futuros es la de ayudar a la gente del tercer mundo a construir sus casas de forma segura y con materiales de los que dispongan de forma barata, materiales que estén en su zona de residencia. Actualmente estoy formándome en el tema de las construcciones ecológicas y pronto voy a realizar la mía, así aprenderé e intentaré ayudar a esta gente de la manera que pueda.