19 de marzo de 2010

Carta abierta a los empresarios de Yecla


La Feria del Mueble, que se celebró hace apenas una semana, ha traído un soplo de aire fresco al sector gracias a una internacionalización que promete abrir nuevos mercados y oportunidades de negocio. Pero no todo fueron buenas noticias durante esa semana. El día de la inauguración desayunamos con el cese de actividades de Conexmu. Desde mi punto de vista, un craso error. Sinceramente, no sé si la institución funcionaba correctamente o, como denuncian algunas voces críticas, existían preferencias con unos socios y no con otros a la hora de hacer negocio. A mí me trae sin cuidado. Pero Conexmu hace falta. Es más, es vital.

Como todos sabemos Yecla vive del mueble. Es cierto que muchas personas, entre las que me incluyo, hemos venido recalcando desde hace años la necesidad de diversificar la economía de nuestra ciudad apostando por otros sectores, pero ya es tarde. Yecla sufre la mayor tasa de desempleo de su historia y las soluciones a largo plazo son necesarias, pero no urgentes. Pues lo que verdaderamente urge es dar trabajo y mejorar la situación económica de unos yeclanos asfixiados por hipotecas mal avenidas. Por eso creo que el sector del mueble debería empezar a invertir en mercados hasta ahora desconocidos pero que en un futuro no muy lejano serán muy rentables.
Esta edición de Feria del Mueble se ha caracterizado por una internacionalización reseñable. Han visitado nuestro certamen delegaciones extranjeras con alta capacidad de compra provenientes de países tan dispares como Ucrania, Rusia, Japón, Alemania, el Benelux, Brasil, Chile, Francia, Hungría, México, Panamá, Qatar, República Checa y Eslovaquía. Pero sólo algunos tienen las papeletas de ser exitosos comercialmente hablando: Los que tienen acuerdos de libre comercio con la Unión Europea (por lo que no hay que pagar aduanas) y los que están en claro crecimiento económico. Es decir, Rusia, Brasil, Chile y México. A estos se podrían unir algunos del este de Europa que han sufrido la crisis en menor proporción que las viejas naciones del continente: República Checa y Eslovaquia, pues Hungría y Ucrania, aunque empiezan a respirar, han vivido dos años muy negativos e incluso han tenido que pedir ayuda para poder afrontar su deuda al Fondo Monetario Internacional.
Pocos días más tarde, ANIEME publicó los datos de las exportaciones de muebles en la Región. Y esas ilusiones que me hice con esa casi perfecta internacionalización de días atrás se diluyeron. Francia, Reino Unido y Portugal eran los tres países que encabezaban esa lista de principales clientes. De hecho, entre los 14 países a los que se venden más muebles regionales, sólo hay uno de los que antes mencioné: Rusia, que se encuentra como el cuarto receptor, algo comprensible teniendo en cuenta que la Unión Europea (UE) es el principal socio comercial del gigante ruso. ¿Qué pasa con el resto? ¿Por qué el mueble de Yecla no ha enfocado sus exportaciones en los BRIC? ¿Por qué no aparece China, India, Brasil o incluso Sudáfrica (que han sido los países que más han crecido en los últimos años) entre estos socios comerciales? Y lo que, a mi modo de ver, es más grave, ¿por qué en no hay ningún país balcánico?
Se preguntarán que qué pintan los Balcanes en todo esto. Seguro que a muchos lectores los Balcanes les suenan a guerra, destrucción, crisis política, genocidios… Quizá en los 90’ sí, pero ahora la situación ha cambiado. Esta zona del sureste de Europa está formada por Croacia, Bosnia Herzegovina, Serbia, Montenegro, Albania, la República de Macedonia y Kosovo (aunque a España no le apetezca todavía reconocerlo como país independiente). Es cierto que se debería incluir también a Eslovenia, pero este país, el más estable de la zona, pertenece a la Unión Europea desde 2004.
No sé si saben que todo este elenco de países firmó con la UE en 1999 el Proceso de Estabilización y Asociación (PEA). Este documento reconoce que estos países forman parte de Europa y que, como tal, tienen opciones de entrar a la UE si cumplen con los requisitos (democracia estable, acervo comunitario y economía de mercado) que son necesarios para dicha adhesión. El objetivo era estabilizar ese área conflictiva y facilitar la transición hacia una economía de mercado. Gracias al PEA, estos países comenzaron a negociar de forma bilateral y gradual con la Unión Europea, lo que conllevó a que se firmaran interesantes acuerdos comerciales con el objetivo de reconstruir sus deterioradas economías.
Programas de asistencia económica y financiera (CARDS o IPA) o acuerdos firmados, como el alcanzado en la Cumbre de Salónica de 2003 o los de Asociación, propiciaron que la Comisión de la Unión Europea decidiera en 2006 empezar a eliminar las barreras comerciales con aquellos países que avanzaran a mayor velocidad. En este momento, Croacia es el país mejor posicionado y, según los expertos, en 2012 podría entrar en la UE. Serbia, Macedonia o Montenegro también están bien colocados aunque un poco más atrás. Se prevé que 2015 podría ser su año de adhesión.
¿Por qué serían buenos socios comerciales?
No cabe duda que los Balcanes se han visto afectados por la crisis financiera mundial y la consiguiente recesión económica, aunque, también es cierto, que mucho menos que otros países de la Unión como Hungría, Letonia, Grecia o incluso España. Existen señales que indican que ya ha pasado lo peor y que, aunque este año seguirán en crecimiento negativo, en 2011 renacerán, y aquí sí que es en serio, los “brotes verdes”. Y entonces, los Balcanes volverán a despegar.
La apuesta por la innovación es fundamental
Hasta 2007, Bosnia crecía a un ritmo del 6%, Macedonia a un 5%, Croacia a más del 4%... y aunque su PIB per cápita sigue siendo muy bajo, la oportunidad de negocio se ve al final del camino. Y, cómo no, Alemania la ha visto. El segundo mayor exportador mundial (detrás de China) está desarrollando la misma estrategia que llevó a cabo hace quince años en los diez países del este (Polonia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Bálticos…) que, a la postre, entraron en la Unión en 2004. Alemania se encontró con países destrozados que, aunque en 1991 habían salido de la órbita soviética, seguían destacando por unas economías corruptas y cerradas. La UE empezó a negociar, los mercados se abrieron y Alemania entró de cabeza. Adquirió empresas en esos países, posicionó las suyas y convirtió a esos diez estados casi en dependientes de las exportaciones alemanas. Hoy, 15 años después, esos diez países (más Bulgaria y Rumanía, que entraron en 2007) han crecido considerablemente gracias a los fondos estructurales y de cohesión que la UE destinos a desarrollar las zonas más pobres del continente y Alemania sigue siendo su principal socio comercial. ¿No les parece buena estrategia?
Por tanto, ¿por qué no podemos seguir la estela alemana? ¿No podría el mueble yeclano unirse en un fuerte consorcio exportador y abrir negocios en zonas como esta donde el éxito está casi asegurado? Los Balcanes son un potencial de negocio impresionante. Sus fronteras están abriéndose, su economía creciendo y su renta per cápita aumentando. Además, su futura adhesión a la UE ofrece ventajas que no aportan otros países como, por ejemplo, el fin de los visados o las ayudas económicas para desarrollar proyectos que saquen a estos países adelante.
El stand de AREMA en la Feria del Mueble

Primordial: un consorcio exportador
En conclusión, con esto no quiero decir que haya que dejar de invertir en vecinos tan sólidos como Francia o Portugal, sino que hay que aprovechar los acuerdos de libre comercio o de reducción de aranceles firmados por la UE (Chile, México, Perú, Colombia, Corea del Sur, Balcanes, países del sur del Mediterráneo, especialmente Marruecos; los países del Este de Europa como Ucrania, Moldavia, Azerbayán o, sobre todo, Rusia). No hay duda de que también hay que invertir tiempo y dinero en aquellos países que, aunque no tengan firmados acuerdos con la UE, son rentables por sus amplias tasas de crecimiento: Destacan los BRIC (China, India, Brasil y Rusia), seguidos por potencias como México, Indonesia o Sudáfrica.
Pero individualmente y con egoísmo no se podrá hacer nada. Porque la solución no es intentar repuntar mis ventas en el País Vasco, Cataluña, Portugal o incluso Francia, Alemania y Reino Unido. Si apostamos exclusivamente por esos países, en claro estancamiento, la economía de Yecla se irá a pique. Ya es hora de que los empresarios de esta ciudad den un golpe sobre la mesa, se unan en un consorcio fuerte y luchen por sus intereses porque, les recuerdo, la productividad y la competitividad que reclama este mundo global no se consiguen bajando sueldos y abaratando el despido, sino adentrándose en mercados emergentes e invirtiendo en investigación, desarrollo e innovación tecnológica.
Conexmu en Bulgaria en una de sus últimas misiones comerciales
Contacto: davidvalpalao@hotmail.com

Publicado en: www.elperiodicodeyecla.com (directo)

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