27 de septiembre de 2013

Desahucio (II)

Así desahucia el Ayuntamiento de Madrid y su oficina de vivienda pública. Nunca me cansaré de escribir y de informar sobre esta barbarie


El Gobierno dice que ya no hay desahucios. Y la ciudadanía se lo cree. En abril de este año, al presidente Rajoy se le llenaba la boca diciendo que  su Gobierno era el primero “en legislar contra los desahucios”. Y se quedó tan ancho. Y sus votantes le creyeron. Y muchos otros ciudadanos ajenos al mundo real, también. Pues mira, Rajoy ha paralizado los desahucios, me decían algunos amigos. La noticia parecía real puesto que los medios dejaron de informar. Los desahucios no se vieron más en la televisión. Los grandes dramas de 2012, parecían haber terminado en 2013.

Pues bien, según los datos registrados en junio, en la primera mitad del año se habían ejecutado 19.468 desahucios, a una media de 216 diarios. De esos, 7.300 tenían como causa el impago de la hipoteca, mientras que 11.200, de alquileres. Un drama, el de los alquileres, que se ha multiplicado gracias a la inhumana ley del desahucio exprés en caso de impago aprobada por el Gobierno en junio. Y aquí entra en juego la gran protagonista de las últimas semanas en Madrid: La Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo, que está echando de sus casas a decenas de familias que no tienen cómo pagar el alquiler social. Hace dos semanas ya informaba del desahucio de Amaya, al que acudieron más de 100 policías.

Unos días después, el 17 de septiembre, una vecina de mi barrio, de Carabanchel, se suicidaba tras recibir la carta de desahucio por parte de esta oficina municipal por una deuda de 971 euros. El Ayuntamiento, en vez de reconocer su parte de culpa en tan dramático final, ha decidido denunciar a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca por atribuirle el suicidio.


Por último, hace apenas dos días, Isabel veía como más de 30 de policías nacionales –funcionarios vendidos al poder- con maza, ariete y cizalla en mano, reventaban la cerradura, tiraban literalmente la puerta abajo y sacaban a todas las activistas que resistían dentro de la vivienda como si fueran delincuentes, haciendo caso omiso de los llantos y las súplicas de la persona afectada. Se quedaba en la calle con su marido, su hija de 8 años y sus padres, ya muy mayores. De hecho, la anciana tuvo que abandonar la casa en camilla. No importaba que fuera una familia en riesgo de exclusión. Ni que no tuvieran a dónde ir.  El Ayuntamiento había dictado sentencia.

El Ayuntamiento afirma que los padres de Isabel, adjudicatarios de la vivienda al ser realojados después de que expropiaran su casa hace 24 años, y a la que ella se mudó para poder atenderles -su madre sufre trastorno bipolar y su padre una enfermedad degenerativa-, tienen una deuda de 1.000 euros y dos viviendas en propiedad, no pudiendo así ser beneficiarios de una vivienda pública. Isabel no reconoce la deuda que la EMVS les imputa, pues afirma haber intentado pagarla reiteradamente resultando devueltos los recibos. Y respecto a las viviendas, alega que una se encuentra en nuda propiedad (solo podría usarla en caso de que fallezca el morador) y la otra está embargada, encontrándose en caso de desamparo al estar ella y su marido en paro y no tener alternativa habitacional alguna.

Tras leer todo esto, parecería que la EMVS es una entidad financiera más. Sin embargo, es “una sociedad anónima con capital 100% municipal —es decir, público— que desarrolla la política de vivienda del Ayuntamiento de Madrid”. Entre sus objetivos destaca el de “facilitar el acceso a la vivienda a los sectores con mayores dificultades”. La pregunta se hace evidente: ¿Por qué una entidad pública encargada de la política de vivienda y cuyo objetivo explícito es proteger a los grupos más vulnerables está desahuciando? ¿Por qué emplea esa violencia extrema? Porque hay que pagar la deuda que han generado Gallardón y las Olimpiadas, como bien explican en este artículo los compañeros de Kaos en la red.

No voy a escribir más, lo único que os pido es que veáis el vídeo de abajo. Aun así, adelanto que las imágenes son muy duras y desgarradoras. Pero esto es España. Y esto es lo que le está ocurriendo a nuestros vecinos, en el portal de casa, aunque mucha gente prefiera ponerse la venda delante de los ojos y hacer como si no ocurriera nada. Veréis el vídeo, a lo sumo os indignaréis, pero ya está. Mañana será otro día y no moveréis un dedo por cambiar tan injusta situación.



Vídeo de Jaime Alekos publicado en Periodismo Humano

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