26 de septiembre de 2014

Presunción de inocencia, ¿dónde?



He estado varios meses sin escribir. Hace unos días prometía a Rafa Madero, compañero y amigo de Cordópolis, que esta semana lo intentaba de nuevo. Pero cuesta. Cuesta porque mi profesión apesta. Quizá por eso me he dedicado más al mundo de la comunicación, porque al menos ahí tienes la conciencia más tranquila. El problema llega cuando trabajas en un medio de comunicación y te pasas por el forro el rigor periodístico y el servicio ciudadano que persigue supuestamente todo medio de comunicación. ¿Qué responsabilidad tiene un periodista y un periódico ante su público o ante la historia que cuenta?

Me explico. Hace un par de días, la televisión anunciaba a bombo y platillo la captura del supuesto pederasta de Madrid. Supuesto, presunto, pero todavía no culpable. Sin embargo, los periodistas de este país –parece que deseosos de acallar la dimisión de Gallardón- decidieron, una vez más, culpar y condenar a esta persona. Sin juicio, sin derecho a defensa, sin presunción de inocencia. Nada. Los medios han juzgado y han dictado sentencia. Al día siguiente, ABC sentenciaba un “Cazado” a toda página en su portada con la foto del sospechoso. “El monstruo de Ciudad Lineal”, decía La Razón, igualmente con una foto del detenido. El Mundo publicaba en su web las fotos del Facebook del sospechoso, sin ningún tipo de respeto a la vida privada y sin entrar a considerar las consecuencias para su vida en caso de que finalmente fuera inocente. “Las caras del pederasta”, rotulaba. Ni presunto ni nada. Condenado.

Los medios sueltan la pieza de carne y los espectadores la devoran sin piedad.Hay quien dice que eso es lo que gusta al público y que se ven en la obligación de soltar carnaza si el resto de medios lo hace, pero, ¿dónde quedó el rigor de esta profesión? Cualquier dato de internet sirve, no se contrasta nada y lo que diga el Gobierno o la Policía va a misa. La presunción de inocencia ha desaparecido y desde hace un tiempo solo existen presuntos culpables de cara a los medios de comunicación y la masa ciudadana. ¿Qué fue de aquel “in dubio pro reo” que tan bien le fue a los romanos?

Hace unas semanas, los medios de comunicación condenaron y expusieron a escarnio público a tres jóvenes que supuestamente habían violado a una chica. No hubo piedad para ellos. Hace unos días la joven confesó que se había inventado la historia, pero ya nadie podrá recuperar la honra para esos jóvenes vilipendiados.

Aunque el colmo del colmo se lo lleva el ABC con una portada en 2009 donde bajo la mirada perdida de un joven se podía leer: “La mirada del asesino de una niña de tres años”. Manipulación podrida y vomitiva. Les refresco la memoria. En noviembre de 2009, un informe médico detallaba golpes, quemaduras e indicios de agresión sexual en el cuerpo de la pequeña Aitana, una niña de tres años, que había sido hallada muerta en esos días. Alertado por la situación, los médicos habían avisado a la Guardia Civil que, poco tiempo después, detuvo al joven de 24 años que era novio de la madre de la pequeña. La noticia saltó a la luz. 24 horas más tarde, los forenses concluyeron que la niña había fallecido como consecuencia de una caída.

Pero ya era tarde. Los vecinos del pueblo tinerfeño donde vivía la familia habían juzgado y condenado a Diego. Y los medios de comunicación también, especialmente ABC con ese titular salvaje, amarillista y horrendo. Y subtitulaba: “Tenerife llora la muerte de Aitana, que no superó las quemaduras y los golpes propinados por el novio de su madre”. El daño ya estaba hecho. Los vecinos insultaban al joven mientras salía esposado del cuartel de la Guardia Civil e iba a declarar ante el juez. Si en ese momento nadie le protege, las hordas sedientas de venganza lo habrían acribillado allí mismo. Al día siguiente fue declarado inocente. Los medios callaron, algunos pidieron disculpas, pero el daño era irreparable. Especialmente porque, aun así, siempre hay quien piensa que es fallo de la justicia.

En definitiva, por esto estoy harto de mi profesión y no aguanto más. Por eso me he cansado de escribir, porque veo que estoy rodeado de hienas sedientas de sangre. Cuyo único objetivo es publicar la noticia más amarillista posible para tener más visitas o más espectadores que el programa o periódico de la competencia. Pero he decidido seguir adelante, porque cuando lees medios como La Marea o eldiario.es te das cuenta de que otro periodismo es posible. Quizá no sea en la tele, ni en la radio ni en la prensa en papel. Pero hace mucho que dejé de acudir a esos medios de comunicación. A quienes todavía nos importa el rigor, Internet nos ha dejado un pequeño hueco, en el que cuesta crecer, pero en el que estamos a salvo. Esperemos que por mucho tiempo, aunque ya hay quien quiere poner puertas al campo y censurarlo en su propio beneficio.


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