26 de diciembre de 2011

Corea del Norte: ¿Un mundo feliz? (y II)

El amor al líder parece “indiscutible”, pero ¿son felices los coreanos? ¿Qué depara el futuro a este país tras la muerte de Kim Jong-Il?

Personas abatidas tras la muerte de Kim Jong-Il
“Mi dios es el gran líder, el Sol del siglo XXI”. Esta es la respuesta que da cualquier norcoreano si le preguntas su opinión sobre Kim il Sung o Kim Jong-Il. Pero, ¿lo dicen de corazón? Tras muchas horas estudiando el estilo de vida en Corea del Norte, puedo afirmar que sí. Tras la muerte del Líder Supremo, las escenas de dolor se multiplicaron en las calles de Pyongyang. Gran parte de los analistas occidentales aseguraron que esas muestras de dolor eran fingidas. Pues, sinceramente, creo que estaban equivocados. Los norcoreanos aman a su líder por encima de todas las cosas porque es lo que se les enseña desde que nacen. El líder es un ser sobrenatural que cuida y ama a todos los norcoreanos. El español Alejandro Cao de Benós asegura que se vive como “en una gran familia”. El líder les protege. “Kim Jong-Il es un padre que nos lo da todo, que no quiere nada para él”, explicaba Cao de Benós en una entrevista hace unos meses.

La historia ha sido reescrita. Tras la guerra de Corea (1950-1953), Kim il Sung se encargó de reconstruir todo el país para salvar así al pueblo norcoreano.  Diseñó las ciudades y “consiguió” que se construyera una casa cada 4,54 minutos, según atestigua el Libro Oficial. Es más, el líder nunca se equivoca. “Si él no existe, nosotros no existimos”, repiten los norcoreanos insistentemente. Por eso no entienden que haya países como Estados Unidos que quieran acabar con él y con su sistema de gobierno.

¿La ignorancia da la felicidad?

Arirang Games
Sin duda. En Corea del Norte no hay acceso a Internet, solo existe una intranet donde el Gobierno coloca los documentos y libros que son necesarios para sus ciudadanos. Existe también un correo electrónico interno que es revisado por los censores y la policía. Hay una fuerte censura y sus bibliotecas son revisadas constantemente. Los pocos turistas que entran al país tienen que dejar en el aeropuerto sus teléfonos móviles, ordenadores y hasta libros y documentos impresos. No pueden pasear solos por las calles ni dirigirse sin intermediación a ningún ciudadano. No hay forma de filtrar información desde el exterior. Por tanto, los norcoreanos solo conocen la verdad absoluta que ofrece su gobierno. Y son felices, porque desde niños se les ha enseñado a amar al líder y a adorarlo como a un dios. 

Claro ejemplo de ello son los Arirang Games, un festival anual único en el mundo donde unas 120.000 personas, tras ensayar durante meses, ofrecen al Líder Supremo una coreografía espectacular con una sincronización perfecta donde se narra la historia de Corea y de sus dos líderes supremos. Un espectáculo soberbio que se repite varias noches seguidas para agasajo de las autoridades locales.

Por tanto, viven convencidos de que tienen todo lo que pueden desear. Así que apenas hay disidentes. De hecho, los norcoreanos que consiguen traspasar la frontera y colarse en su vecino del sur necesitan pasar un par de meses en unos centros especiales para asimilar toda la información que les golpea de inmediato.

Museo de la Amistad
El Museo Internacional de la Amistad también ayuda a alimentar la idea de que todos los dirigentes mundiales rinden honores a su querido líder. Situado entre montañas, el museo acoge miles de regalos procedentes de todos los rincones del mundo. Una especie de santuario de ofrendas a Kim il Sung y Kim Jong-Il. Nadie sabe exactamente dónde se encuentra. Se prohíbe a los turistas hacer fotos o grabar en su interior y los norcoreanos tienen que visitarlo al menos una vez en su vida.

Esta semana, los cristianos celebran el nacimiento de su dios. Nadie se alarma por eso. Sin embargo, cuando el 15 de abril de 2012 el pueblo norcoreano celebre con ofrendas, plegarias y espectáculos varios el centenario del nacimiento del padre de su patria, Kim il Sung, desde Occidente se les tachará de locos y oprimidos. ¿Por qué? En mi opinión, no es más que un fanatismo religioso más.

Y aunque pasen hambre o tengan que hacer costosos trabajos durante horas bajo un severo orden militar, no se quejarán. No por miedo, sino por desconocimiento. Ellos viven en el país elegido por el líder. ¿Se podrían sentir más afortunados?

Campos de concentración

Imagen de un campo tomada por Google
Desde Amnistía Internacional se ha denunciado la existencia de campos de concentración en Corea del Norte. Y aunque el gobierno intenta ocultarlo alegando que ya no hay ninguno activo, diversas imágenes tomadas vía satélite han demostrado su existencia. En estos campos de trabajos forzados hay delincuentes y disidentes, en total, unas 200.000 personas, según han denunciado algunos organismos internacionales. Está claro que su existencia ha de ser denunciada por la grave violación de los Derechos Humanos que se comete, pero si miramos las cifras, ese número de presos no llega ni al 0,8% de la población total de Corea del Norte. Con eso, lo que quiero demostrar es que apenas hay disidentes o delincuentes.

Si comparamos estas cifras con otros países, podemos comprobar por ejemplo que en Estados Unidos hay más de 2.300.000 personas en sus cárceles. En tanto por ciento, equivale al 0,75% de su población, es decir, una cifra similar a la de Corea del Norte.

En los campos coreanos, los delincuentes trabajan hasta su muerte construyendo carreteras, cultivando el campo durante horas, levantando edificios o incluso barriendo calzadas. Los disidentes o presos políticos van al llamado Campo 15, donde son adoctrinados. Si aprenden de memoria los textos de Kim Jong-il son liberados, aunque bajo vigilancia policial.

Plan nuclear

Desde Occidente, siempre se ha visto con recelo el plan nuclear norcoreano. Desde el gobierno de Kim Jong-Il siempre explicaron que no era más que un plan de disuasión. Alejandro Cao de Benós asegura que solo usarán ese armamento nuclear “si Estados Unidos nos invade. No es más que un seguro de vida para defender nuestra integridad y nuestra cultura”. Desde 2005, Corea del Norte ha llevado a cabo diversas pruebas para demostrar que posee armas nucleares que incluso, según aseguran, podrían alcanzar suelo estadounidense.

Aun así, según el Tratado de No Proliferación Nuclear, Corea del Norte, que abandonó este tratado en 2003, sería el país con menos cabezas nucleares de los que se sabe que poseen esta mortífera arma. No superaría las diez. Rusia o Estados Unidos tienen más de 5.000, Israel unas 500, las mismas que la UE (sumando las 300 de Francia y las 200 de Reino Unido). Sin embargo, Corea del Norte es el enemigo a batir por Occidente, a pesar de repetir una y otra vez que no harán uso de ellas siempre que nadie invada su país. “Los Imperialistas solo entienden de armas, por eso empezamos a desarrollar estas bombas”, explica Alejandro Cao de Benós. “Si no las tuviéramos, ya habríamos sido atacados como ha ocurrido en Afganistán, Irak o Libia”, concluye.

Reunificación

Monumento a la reunificación en Pyongyang
Uno de los objetivos perseguidos por Corea del Norte es la unificación con su vecino del sur. “Corea es solo una”, repiten insistentemente. Dividido en plena Guerra Fría, las dos Coreas han evolucionado de forma muy diferente. La autarquía del norte frente al capitalismo del sur. “Estados Unidos quiere una unificación a la alemana para acabar con el socialismo y crear un único estado capitalista”, asegura el español Cao de Benós. “Pero nosotros defendemos una confederación, es decir, un norte comunista y un sur capitalista con libre circulación de ciudadanos”, añade. Sin embargo, el gobierno conservador del sur no está por la labor.

Aun así, aunque las relaciones son tensas entre ambos países, su cooperación económica ha mejorado considerablemente tras la apertura por la que apostó Corea del Norte en 2004. Fue en ese año cuando se construyó la primera fase de un gran parque industrial destinado a empresas extranjeras y situado en la ciudad de Kaesong, al sur del país y muy cerca de la frontera con el vecino capitalista. De hecho, empresas alemanas ya han mostrado su interés por invertir en este gran parque. Tanto que el banco de Corea (del Sur) prevé que para 2012 se haya generado empleo para 725.000 norcoreanos en Kaesong, generando a su vez un beneficio anual para Corea del Norte de 500 millones de dólares.

Ciudad industrial de Kaesong
Pero como siempre, hay problemas. Y, casualmente, vienen de fuera, ya que Estados Unidos ha rechazado todos los productos surcoreanos producidos en la planta de Kaesong, un hecho que ha puesto freno a la negociación de acuerdo de libre comercio que Pyongyang negociaba con Seúl, ya que esto podría debilitar las relaciones con Washington. Asimismo, las peticiones del norte han frenado el desarrollo de la planta. Kim Jong-Il exigió mejorar los sueldos de los trabajadores norcoreanos y subió el precio de arrendamiento. Fue entonces cuando Corea del Sur decidió invertir menos en esta planta al no tener los beneficios de los primeros años.

Conclusiones

Desfile militar en Pyongyang
Tras este extenso análisis sobre la situación y el estilo de vida en Corea del Norte, creo que las conclusiones son obvias. La sociedad está especialmente entregada a sus líderes, y en caso de invasión o ataque extranjero, no dudarán en unirse para defender su patria. Además, viven por y para el ejército desde niños. El gobierno coreano trabaja en generar odio hacia el imperialismo estadounidense. Año tras año, miles de niños visitan museos de tortura (para ver cómo el ejército americano acribillaba al pueblo norcoreano en la guerra de Corea), ven documentales antiimperialistas o aprenden canciones y consignas a favor de su patria y de sus líderes. En Corea del Norte no se conoce el blues, el rock o el jazz. No lo necesitan. Su música gira exclusivamente en torno a la salvaguardia de la patria, de las tradiciones y de los líderes. “Mataremos a los perros estadounidenses”, cantan una y otra vez desde que nacen.

Además, con el cuarto ejército más grande del mundo y con un arsenal nuclear probado, atacar a este país podría suponer más de un quebradero de cabeza a Occidente.

La muerte de Kim Jong-Il abre el debate de la sucesión
Por otro lado, el norcoreano es feliz. Es feliz como eran los protagonistas de “Un mundo feliz” de A. Huxley o los de “1984” de Orwell. El intenso cerrojazo informativo, acompañado de una propaganda política constante, lleva a que sus ciudadanos no cuestionen, no pregunten y no piensen más allá de lo que se les cuenta. Aprenden a tocar instrumentos musicales de forma soberbia para complacer al líder y salvar las tradiciones de la patria. Comen la comida que se les facilita y no se cuestionan sobre si podrían o no comer más cantidad o alimentos diferentes. A nuestros ojos, su situación es penosa, pero ellos saben que viven en el país elegido por el líder y, ese es el mayor de los regalos. Y por eso, lo defenderán con su vida si es necesario. 

9 comentarios:

Bastiat dijo...

¿YYYYYyyyy?

Bien, David, has hecho un reportaje sobre el comunismo real de la república de Corea del Norte.

Alguna conclusión o esa conclusión es decirle claro al mundo que si, que los coreanos del norte no viven en libertad pero son felices y están dispuestos de defender ese modo de vida... así que......

Mejor los dejáis tranquilos.

El comunismo libremente aceptado, porque te lo imponen desde que naces y no sabes que existe la posibilidad de elegir..... es bueno.

¿Me equivoco?

¿Y si quieren imponer ese sistema de vida a los demás?

¿Te parecería bien?

David Val Palao dijo...

Ellos no pretenden imponer su sistema de vida a los demás, cosa que sí hacen Estados Unidos y Europa continuamente, invadiendo país tras país para "instaurar" la democracia (la de Afganistán, la de Irak o ahora la de Libia).

Solo me pregunto, si viven "bien", dentro de lo que ellos consideran que es su bienestar, ¿tenemos el "derecho legítimo" a ir con las armas por delante para librarlos de ese mal que no conocen?

Reflexiona sobre eso. Tenemos que entender que Occidente no es la panacea, que no es el libertador mundial. ¿De verdad están mejor en Irak o Libia ahora que antes?

Bastiat dijo...

No, David, lo que pasa es que hablas de una dictadura terrible, por muy convencidos que estén una mayoría de sus ciudadanos de que están próximos al séptimo cielo, como algo loable, como un gran logro. Incluso su arsenal nuclear lo muestras como parte de ese logro.

Yo no creo que nadie tenga que liberar a nadie que no quería ser liberado. ¿No crees que una gran mayoría de libios quisieron ser liberados?

¿Crees que con Sadam vivían mejor? Guerras, invasiones, limpiezas étnicas. Pero, y esa es la diferencia, injerencia en países de forma violenta, apoyo al terrorismo internacional. ¿No te parece suficiente?

Malvado Dylan dijo...

En fin. Occidente no puede entrometerse en ningún país solo porque le parezca mal un sistema de gobierno, creo que vemos demasiado la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el propio. Es obvio que los tienen reprimidos, y que les han lavado el cerebro, pero por muy triste que resulte no podemos hacer nada. No todo se soluciona con bombas. Por otra parte creo que en muchos sentidos son peligrosos para la paz mundial, pero también lo es EEUU, quiero decir, que no son más peligrosos que EEUU.

Bastiat dijo...

Malvado Dylan...la cuestión no es si un país quiere permanecer aislado del mundo mundial, sino si dentro de ese país se están produciendo violaciones continuas sobre los derechos humanos.

Pero sobre todo si desde ese país se está alentando al terrorismo internacional o si está apoyando a dictaduras de claro carácter agresivo contra sus vecinos y, sobre todo, contra nosotros.

No sé si sabes qué es la disuasión... pero lo mismo hay que recordarlo antes de que sea tarde.

De todas formas me resulta curioso cómo ahora que se está pidiendo “democracia real ya” no parece importarles, incluso se muestran complacientes, con países que de democracia nada y de persecución de las libertades mucho.

Sorprendente.

Anónimo dijo...

Me gusta este artículo porque da datos claros. ¿Es Estados Unidos una dictadura capitalista? Yo creo que sí. En Corea del Norte nadie sabe que vive en dictadura, ¿por qué imponer nuestra "democracia" si ellos no saben ni lo que es? Quiero decir, si son felices, ¿por qué imponerles la democracia? Nuestra democracia es una basura. Allí todos son iguales. Desde el primero hasta el último. ¿Aquí? Siempre ganan los mismos.

Bastiat, tienes pinta de ser un socialista revenido. Apoyo lo que se dice en los comentarios. En Libia ahora se vive mucho peor que con Gadafi, de hecho el 90% de los libios se echó a la calle para apoyar a su mandatario. Pero no, los occidentales sabíamos lo que les venía bien. Es lo triste, nos creemos los amos del mundo y los más listos. El día en que los países orientales quieran vengarse de todo lo que les hemos hecho, no va a quedar de nosotros ni la sombra.

Bastiat dijo...

Sr. Anónimo... no creo que pueda Ud. saber quien soy porque al igual que Ud. yo voy de anónimo.

De todas formas si tú sabes que el 90% de la población de Libia poyaba entusiásticamente a Gadafi...me parece genial. Pero como las dictaduras capitalistas ¿?¿?¿ apoyaron la revuelta al final le metieron un palo por el cu....

Por otro lado yo no quiero imponerles nuestra democracia ni ninguna otra. Sr. Anónimo, Lo que he dicho es que me parece un poco sorprendente la complacencia con la que se mira una dictadura, esta sí, socialista en la que todos son igualmente pobres, menos los dirigentes. Ellos no pasan hambre, no hay más que ver las barrigas y los mofletes que lucen los tíos.

Lo que sí que espero es que los países orientales, que tanto están evolucionando gracias a las grandes dosis de libertad de mercado de las que están empezando a disfrutar, no nos vean como enemigos sino como colaboradores en la libertad.

David Val Palao dijo...

¡Haya paz! En parte estoy de acuerdo con ciertos matices de todos los comentarios. Está claro que es una dictadura, pero mirándola desde nuestro concepto occidental. La realidad asiática es muy compleja y muy diferente a nuestra perspectiva. Tras asimilar mucha información respecto a Corea del Norte, creo que puedo afirmar que no podemos entender su forma de ser ni de vivir. Es totalmente opuesta a la nuestra. Por ello, no tenemos que creernos los portadores de la verdad absoluta para imponérsela a ellos. Quizá no quieran nuestro sistema democrático. En Libia ocurrió, ahí le doy la razón al amigo anónimo. E 90% de la población se tiró a la calle antes de la toma de Trípoli por la OTAN en apoyo a Gadafi. Y como decía antes, ahora no viven mejor, pues de tener casa gratuita, luz, agua... han pasado a tener un gobierno impuesto por la OTAN (sin elecciones) cuya primera ley ha sido imponer de nuevo la poligamia... Para muestra, este artículo: http://davidvalpalao.blogspot.com/2011/11/la-guerra-de-libia-lo-que-no-nos.html

Bastiat dijo...

David, aquí no hay ninguna guerra por tanto no pidas paz. Pides, si a caso, diálogo, pero nada más.

Me gustaría decirte que la realidad asiática no es tal realidad asiática, porque un poco más al sur del paralelo 58 la realidad asiática es totalmente, diametralmente distinta a la realidad asiática en el lado norte. Me parece.

La economía de mayor crecimiento en muchos más años incluso que la China, con un grado de desarrollo tecnológico sólo superado por las tradicionales potencias en esos asuntos, no estoy hablando de España claro, y con un nivel de vida no sólo parecido al nuestro sino que en muchos aspectos lo supera de largo.

Esa es la realidad asiática que hay allí. Un poco más al sur. Al otro lado de la franja de terreno mas militarizada del planeta. Una barrera que en lado sur está para evitar invasiones agresivas por parte del norte como ocurrió en el pasado. Una barrera que en el lado norte está para evitar que sus ciudadanos puedan salir huyendo de esa realidad con la que vosotros os mostráis tan comprensivos.

Y os mostráis comprensivos porque rechazaríais una intervención de occidente, como si occidente no tuviera otra cosa que hacer.

Eso sí, no veo que estéis dispuestos a partiros el pecho por lograr la libertad de ese pueblo, el del lado norte del paralelo 58, que ni conoce ni espera conocer, en mucho tiempo, la libertad.

Lo mismo es que la libertad sólo la entendéis desde ese lado norte donde el Estado provee, miseria sobre todo, a cambio de ausencia total de libertad.

Democracia real ya.... decís.....