8 de septiembre de 2012

¿Te gustaría ser el protagonista de tu educación?

La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje


La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aún considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil. Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del siglo XXI. Su principal engaño se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por ocho países de Iberoamérica, pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.

¿Qué cuenta el documental?
Paideia, 31 años ejerciendo la educación libre

La estructura del sistema educativo actual se rige bajo un paradigma autoritario: el maestro que todo lo sabe proyecta sobre el estudiante una serie de conocimientos que ha de saber porque sí, porque alguien así lo ha decidido. Por tanto, para alcanzar el modelo de educación libre que este documental defiende debe darse un sacrificio progresivo de la autoridad en beneficio de la libertad. Se entiende que todos los modelos educativos inspirados en principios de autoridad, coacción o represión (exámenes, puntuación, competencia, premio, castigo) deben ser sustituidos por modelos centrados en la libertad, confianza y respeto a la personalidad del niño. La educación no ha de optar por la imposición, puesto que ésta solo trae sumisión.

Por tanto, las materias enseñadas en este sistema educativo no pueden ser dogmas preestablecidos y los maestros y maestras que las administran no pueden presentarse como la autoridad incontestable para que sea el niño el centro activo de la relación educativa. Lo que el documental transmite es que hay que educar mediante la motivación, no por la disciplina. ¿Por qué los niños no se interesan por la enseñanza? ¿Por qué pierden los niños y niñas esa curiosidad e iniciativa que tanto desarrollan antes de ir a la escuela? Pasan de preguntar todo a no cuestionarse nada.

Muy sencillo: La educación actual se centra en el conformismo, la pasividad y el consumismo. En los modelos educativos actuales las instituciones políticas y las fuerzas económicas han sentado las bases para que los niños se acostumbren a obedecer, a creer y a pensar según los dogmas sociales que nos rigen. Los han acostumbrado a competir. A ser los mejores. A obtener las mejores notas y a ridiculizar a quien no las consigue. Porque son estos principios en los que se basa el Estado y el capitalismo, es decir, en el culto a la autoridad y al dinero.

La educación debe alejarse de estos modelos. Debe aportar instrumentos de formación para la crítica libre y responsable. Analizando las situaciones de injusticia y desigualdad, pero huyendo del adoctrinamiento y respetando al máximo el libre desarrollo de cada personalidad. Para ello la educación ha de estar centrada en valores radicalmente transformadores.

1 comentario:

Miguel dijo...

Otro gallo nos cantaría si nos dedicaramos a educar a nuestros hijos y no a formarlos/deormarlos para servir al Sistema!!!