22 de abril de 2013

Compra en las tiendas de tu barrio

Los comercios de toda la vida están en quiebra. Las grandes cadenas los engullen y si no les apoyamos, el fuerte tejido económico que generan va a desaparecer para siempre



“Cerrado por cese de negocio”. Cada vez nos encontramos más con este triste lema en aquellos establecimientos donde acostumbrábamos a hacer las compras cotidianas en nuestro barrio. Las transformaciones que ha experimentado el sector en el último decenio han obligado a cientos de pequeños empresarios, que en su día regentaron un próspero negocio, a cerrar la puerta del establecimiento con el que ellos y su familia se habían ganado duramente el pan de cada día. Los que sobreviven están en la cuerda floja y se mantienen a duras penas. La creciente implantación de hipermercados, centros comerciales y grandes superficies está acabando con ellos, más que por la diferencia de precios –apenas imperceptible en la mayoría de ocasiones- por la “comodidad” de poder hacer todas las compras en un mismo lugar. Aun así, la calidad de estos pequeños comercios sigue siendo única, así como el trato recibido. ¿Dónde te tratan mejor que en tu mercado?

Sin embargo, la crisis les asfixia. Y no solo lo dicen ellos, sino que lo corrobora el Instituto Nacional de Estadística, que en su último balance sobre el comercio minorista, estima que desde el año 2005 las grandes cadenas han aumentado las ventas en un 29% mientras que las empresas unilocalizadas (las tiendas que no tienen sucursales) han visto cómo su negocio se ha hundido un 26%.

Lo más dramático es que, en un país con seis millones de parados, las empresas que más trabajadores emplean son las tiendas de barrio, precisamente las que más sufren el zarpazo de la crisis por no poder competir en igualdad de condiciones con las grandes cadenas de distribución. Según el INE, mientras que empresas unilocalizadas representan el 41,4% del comercio minorista, dan trabajo al 52% del sector. Por el contrario, las grandes superficies, que representan el 15% del comercio al por menor, dan empleo al 8,8% de los trabajadores locales y, normalmente, en condiciones bastante precarias.

Además, y a pesar de dar empleo a muchas menos personas que el pequeño comercio de barrio, estas grandes superficies, especialmente Mercadona, Eroski y Carrefour, poseen en algunas comunidades autónomas hasta el 70% de la superficie comercial total. Por tanto, hay que despertar y no podemos permitir que estos grandes depredadores, que además suelen trapichear lo indecible con Hacienda, destrocen a los pequeños comercios que todavía subsisten. La lucha se presume difícil, pues con las ingentes cantidades de dinero que manejan, las grandes superficies pueden darse toda la publicidad que deseen, ya no solo mediante catálogos y ofertas, sino incluso pagando publirreportajes en los medios de comunicación generalistas para que hablen bien de ellos y del trato al cliente o a los trabajadores.

Las Cash Mob

Por todo esto, propongo dos vías de acción. La primera es la más sencilla y se trata de los Cash Mob. Esto consiste en convencer a través de las redes sociales (Facebook y Twitter, principalmente) a un grupo de personas para asistir un día y a una hora concreta a  realizar compras en pequeños comercios de barrio de la ciudad donde se crea el evento. Ideados por Andrew Samtoy, abogado de Cleveland, los Cash Mob tienen un único fin: ayudar, impulsar y promover los pequeños comercios o tiendas de nuestros valientes vecinos.

En nuestro país ya existe la web cashmobspain.com, donde se pueden coordinar este tipo de acciones, que se han de organizar bajo tres premisas: hay que realizar una compra en el establecimiento elegido, hay que interrelacionarse al menos con tres personas de las que acudan y, la más importante, hay que divertirse. En España se incluye una cuarta regla: que el comerciante se comprometa a asistir a los siguientes Cash Mob que se hagan en su ciudad en fechas sucesivas. Además, al término del evento, todos los participantes van a un negocio del barrio a tomar algo y así hablar sobre posibles mejoras para próximos Cash Mob. Por ejemplo, en Granada se están llevando a cabo con mucho éxito.



Red de pequeño comercio

En segundo lugar, tengo otra idea en mente que también se ha desarrollado en diferentes lugares y que está cosechando importantes resultados, además de potenciar el autoempleo. Mi propuesta es apostar por la unión del pequeño comercio, ya sea con todos los puestos de un mercado de abastos, con los de una misma calle o con los de todo un barrio. Cabe cualquier negocio, siempre que sea unilocalizado: carnicerías, pollerías, pescaderías, fruterías, ferreterías, tiendas de ropa, panaderías, bares, droguerías…

Una vez elegida la red a potenciar –y aquí es donde empieza el autoempleo- sería interesante que alguien propusiera el proyecto a estos comerciantes y a cambio de una mínima cuota (diez o veinte euros mensuales por negocio), elaborar una web donde estén todos, una publicación en papel que se repartirá por los propios negocios, se difundirá a través de redes sociales y se distribuirá por centros sociales o asociaciones de vecinos del barrio. Es decir, que las personas que lo quieran puedan estar enteradas sin mucho esfuerzo de todas las ventajas que ofrece el pequeño comercio de su barrio al igual que se enteran, aun sin consentimiento, de lo que ofrecen las grandes superficies. En definitiva, crear ese tejido social que el capitalismo y el consumismo han cercenado con el paso de los años.

Con unos pocos conocimientos de márketing e Internet y con muchas ganas de ayudar a los pequeños comercios del barrio, entre todos y todas podremos hacerlo. Porque nuestras calles serían mucho más aburridas si ellos dejaran de estar ahí.


Visita la página "Yo compro en mi barrio al pequeño comercio" y crea la red de tu ciudad


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