28 de mayo de 2013

¿Qué hacer en caso de detención en una protesta?

En los últimos meses, las detenciones en manifestaciones o protestas están a la orden del día, pero, ¿sabes qué tienes que hacer si te toca a ti?




Dar respuesta a esta delicada pregunta fue el objetivo de la primera jornada del II Karabanchel Antirrepresivo que la pasada semana se celebró tanto en el CSOA La Gatonera como en ESLA El Eko. El abogado Paco Febles se acercó el jueves a la calle Amistad, 9 para aportar sus conocimientos legales ante las múltiples dudas que surgen con este tema. En primer lugar, lo más importante es, lógicamente, evitar la detención. Sin embargo, el nivel de represión policial aumenta considerablemente cada día y este supuesto resulta a veces bastante complicado, especialmente cuando la represión se utiliza de forma indiscriminada y arbitraria.

Una vez detenido, deben informarte del motivo de la detención. También de tus derechos. Si no lo hacen, exígelo. Y pide el número de placa de quien te detenga, especialmente si tienes lesiones. Tus derechos son los siguientes: ser informado de la detención, comunicarla a la persona que se elija, derecho a no declarar en comisaría, a contestar solo las preguntas que se quiera, a que en todas las diligencias que se practiquen esté presente un abogado –bien designado particular o de oficio (no te puede imponer uno de oficio si tú quieres uno particular)- y a ser examinado por un médico forense. Esto último es muy importante, sobre todo últimamente, puesto que las detenciones vienen previa represión a base de porrazos o bolas de goma. Asimismo, si en el momento de la detención estás herido o te han abierto alguna brecha, tienes derecho a recibir asistencia médica en el momento.

NO declares en comisaría
Nunca declares en comisaría porque no habrás hablado a solas con tu abogado aunque esté presente durante la declaración. Porque, declares o no en comisaría, tienes derecho a una entrevista personal con tu abogado y ese es el momento de contarle lo ocurrido. Si declaras antes de hablar con él, lo que digas puede ser contraproducente puesto que puedes incurrir en una autoinculpación en los hechos, que luego se va tener que arrastrar durante todo el procedimiento judicial. Atención: Si el abogado es de oficio, es importante que tu familia o amigos lo localicen y le aporten los datos necesarios. Igualmente, el abogado de oficio tiene que estar por obligación presente en el juicio y si, por su parte, decides pasar el caso a uno particular, tendrá que hacerlo sin objeción.  

Siempre niega todo de lo que te acusen y, si no estás de acuerdo, no firmes nada sin la presencia del abogado. Lee todos los papeles que te den a firmar, aunque se enfaden e intenten presionarte para que firmes sin leer. Templanza y serenidad. Si firmas algo sin leerlo, puedes arrepentirte seriamente después.

Una vez hayas hablado con tu abogado, la policía puede ponerte en libertad o llevarte ante el juez. Si sucede esto último, será el juez quien decida o no tu libertad. La policía puede retenerte en comisaría un máximo de 72 horas, aunque si eres menor ese margen se reduce a 24 horas, pasando después a disposición de la fiscalía de Menores.

Aun así, si la imputación es sencilla y clara, la policía no tiene derecho a retenerte durante las 72 horas que marca la ley, pues solo se concluye ese plazo cuando faltan pruebas o hay investigaciones en curso para corroborar la detención. Por tanto, en ese supuesto puedes solicitar el procedimiento de Habeas Corpus por detención ilegal, aunque este recurso siempre tiene que ser usado de manera responsable, puesto que utilizado sin justificación puede alargar la detención innecesariamente.

El atestado
Es el documento donde la policía hace constar las diligencias que se practican para averiguar y comprobar un hecho delictivo, especificando tanto los hechos averiguados como las declaraciones de la persona detenida, los informes recibidos, las circunstancias acaecidas… en resumen, la versión de la policía. Por tanto, es muy importante que el abogado pueda verlo antes de que el acusado hable con el juez, para que pueda ir más seguro a declarar, es decir, sabiendo lo que dice el atestado. Por esto es bueno también no declarar en comisaría, porque en ese momento la Policía sí conoce al testado, pero tú no.

Por último, también es muy importante que el detenido lea atentamente la transcripción de la declaración antes de firmarla, pues, por ejemplo, el hecho de que falte un “no” puede ser vital para el devenir del proceso.

En ese momento, si los delitos que se te imputan suman penas superiores a dos años, el fiscal puede solicitar al juez el ingreso en prisión preventiva. Normalmente, la alarma social no entra dentro de estos supuestos, pero sí que hay recovecos –caso Alfon, por ejemplo- que usan algunos fiscales para exigir prisión preventiva antes de que se celebre el juicio y se dicte sentencia.

Si tienes lesiones…
Si te libras de la detención, pero sí te llevas golpes o contusiones, no dudes en acudir cuanto antes a un hospital o centro de salud para pedir un parte de lesiones. Esto es muy importante. Primero, identifica dónde tienes las lesiones e indícaselas al médico y si es posible, fotografíalas, pero no las edites.

Recuerda que tienes derecho a que te den una copia del parte de lesiones. Además, una vez en el hospital, comprueba que en el informe del alta se recogen todas las lesiones que tienes y pide al médico que mencione las dimensiones de las mismas, la localización exacta y las características. Y después, denuncia las lesiones. Sin miedo.


En conclusión, si vas a una manifestación, a parar un desahucio, a una concentración o protesta que acaba con detenciones y represión policial, ante todo, no pierdas los nervios. Intenta ir siempre acompañado de un grupo de afinidad y no actúes de forma individual e irresponsable. Si el grupo se mantiene unido, casi siempre llega a casa sano y salvo. Y, en caso de detención, templanza y serenidad. Si el miedo o los nervios te pueden, las consecuencias pueden ser mucho peores. Y recuerda, no te avergüences. Estamos luchando por los derechos más básicos de todas las personas y eso es lo único que importa. Quien debería avergonzarse es quien se queda en casa y nos señala con el dedo.  

P.D. Gracias a Edu Gómez Cuadrado, de Legal Sol, por revisar el artículo

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