1 de noviembre de 2013

Segregación clasista en Arganda del Rey

Los niños y niñas del colegio público San Juan Bautista han tenido que ser reubicados en instalaciones del concertado Virgen de la Soledad. Pero eso de entremezclarse no ha gustado a los padres pijos...


El colegio público San Juan Bautista de Arganda del Rey (Madrid) está en riesgo de derrumbe desde 2009. Durante los últimos cuatro años, la Consejería de Educación ha hecho caso omiso a las quejas de profesores, dirección y padres y madres de los niños del centro. De pronto, este año, sin apenas avisar, ha decidido que hay que tirar abajo el centro escolar y levantar uno nuevo. Hasta ahí, y aparte de haber jugado con la vida de esos niños por el peligro de derrumbe, todo medianamente normal. La historia podría haber quedado en un ejemplo más del abandono al que somete la Comunidad de Madrid a la Educación Pública y a sus centros.

Sin embargo, se ha rizado el rizo. La Consejería ha decidido que el medio millar de niños y niñas que tiene que abandonar el San Juan Bautista sea reubicado en un unos pabellones en desuso que se encuentran en el colegio concertado SEI (Soluciones Educativas Integrales) Virgen de la Soledad, también en Arganda del Rey. A las familias afectadas se le dio dos soluciones: ir a un colegio en Coslada –que fue cerrado en el mes de julio- o reubicarse en el Virgen de la Soledad. Finalmente, y a pesar de los inconvenientes, aceptaron esta última opción.

Pero, los padres y madres de los niños del colegio concertado pusieron el grito en el cielo. ¿Qué es eso de mezclar a sus hijos con los “pobretones” del colegio público? Seguro que hasta habrá inmigrantes, imagino que gritarían. Y tanto protestaron que el director del Virgen de la Soledad envió a todos esta circular en la que decía cosas graves, racistas y totalmente discriminatorias.
Tras justificar su indefensión ante la decisión de la Consejería, “sin previo aviso ni negociación”, la cual tuvieron que acatar, “al ser un centro sostenido parcialmente con fondos públicos, por lo que no podemos oponernos a dicha decisión”, pide calma a los padres. Y aquí viene lo tremendo de esta historia, especialmente, si recordamos que los niños y niñas que llegan al centro tienen entre tres y once años:

“Queremos transmitiros una tranquilidad absoluta, ya que para que la vida escolar de vuestros hijos no se vea alterada, hemos exigido las siguientes condiciones que garantizan una independencia absoluta entre los dos centros que estarán compartiendo instalaciones: Los horarios de entrada y salida del colegio San Juan Bautista serán distintos y sus alumnos llegarán al colegio y lo abandonarán en autobús, de manera que no se producirá acumulación de familias en el entorno del colegio”.

Y continúa: “No se compartirá ningún espacio de manera simultánea. Todas las aulas de que van a disponer se encuentran desocupadas y en un edificio aparte y los patios serán utilizados en horarios distintos”. Asimismo, “esta situación en ningún caso se prolongará más allá de junio de 2014 y las instalaciones serán devueltas al centro en sus condiciones actuales”. Por último, y para compensar a los sufridos padres del concertado, que verán cómo sus pequeños respiran el mismo aire que los niños de la pública, “la titularidad del centro ha decidido subvencionar para lo que resta de este curso, 60 euros de la aportación mensual que los alumnos de Educación Primaria y ESO vienen realizando”.

Para echarse unas risas, el director concluye que entre todos convertirán la experiencia “en un gran ejemplo de convivencia”. Seguro, puesto que los niños y niñas más pudientes no van a tener ni un segundo de contacto (ni siquiera visual) con los peques del colegio público.

Financiación pública

Los últimos datos publicados, recogidos en la Encuesta de Financiación y Gastos de la Enseñanza Privada, recogen que los colegios concertados reciben un 58.8% de sus ingresos de la Administración Pública, mientras que solo el 37,6% llega desde las cuotas pagadas por los hogares. En concreto, los centros de la Comunidad de Madrid reciben 1.787 euros por alumno y año, un 30% más que lo que recibieron en el curso 2004/2005.

Entonces, si el centro se subvenciona en su mayor parte con fondos públicos, ¿se ha actuado de alguna forma contra este claro ejemplo de clasismo? Lógicamente, no. Es decir, un colegio concertado, que recibe subvención pública por parte de la Comunidad de Madrid, trata como apestado a medio millar de niños y niñas de su mismo pueblo y nadie pone el grito en el cielo. Pues como mínimo, si aquí existiera algo de justicia social, el centro Virgen de la Soledad debería perder todo tipo de subvención pública. Sin más. Pero como lo del respeto y la tolerancia es algo que no se lleva, esta noticia no ha tenido relevancia alguna. Es más, el colegio concertado se ha salido con la suya, puesto que, una vez más, nadie ha escuchado las quejas de los padres y madres afectados del San Juan Bautista. Y lo más triste es que se está jugando con la formación de estos niños. ¿Qué pensarán los pequeños del San Juan Bautista cuando vean y escuchen a los niños y niñas del Virgen de la Soledad y no puedan ni acercarse a ellos? ¿Cómo se sentirán? ¿Nadie ha pensado en eso? ¿Va a primar el “querer aparentar” de sus padres por encima de la integración social de sus pequeños?

1 comentario:

Mario Garcia dijo...

Me gustaría que a ese colegio concertado le quitaran la subvención. Y así que luego los padres hablen de quien tiene más o menos derechos.
El problema no es de los chavales, es de la semilla de odio que tienen unos padres.
Por cierto, años atrás se han prestado colegios públicos para acometer obras en colegios concertados o colegios concertados en estado de ruina a coste cero aunque los padres seguían pagando su cuota a esos colegios.