2 de diciembre de 2007

El cine hace justicia


Esta semana he tenido la suerte de ver dos grandes películas. La primera, en el cine; la segunda, en mi ordenador y por tercera vez en unos meses. Me refiero a Las 13 Rosas y a Salvador. Dos largometrajes que en los últimos tiempos han creado algo de revuelo en la sociedad española, sobre todo tras la aprobación de la ley de Memoria Histórica.
Las Trece Rosas es el nombre colectivo que se les dio a un grupo de trece chicas, siete de ellas menores de edad (entonces establecida en 21 años), fusiladas por la represión franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939 con el único abrigo de la tapia del cementerio de la Almudena. Pegada a la pared se aprecia hoy una placa que las recuerda y que resalta junto al ladrillo rojo en el que todavía se pueden percibir los agujeros de algún disparo perdido. Eran Carmen Barrero Aguado (20 años), Martina Barroso García (24), Blanca Brisac Vázquez (29), Pilar Bueno Ibáñez (27), Julia Conesa Conesa (19), Adelina García Casillas (19), Elena Gil Olaya (20), Virtudes González García (18), Ana López Gallego (21), Joaquina López Laffite (23), Dionisia Manzanero Salas (20), Victoria Muñoz García (18) y Luisa Rodríguez de la Fuente (18).
Por su parte, Salvador Puig Antic fue un anarquista español nacido en 1948, activo desde el Mayo francés de 1968 y durante los primeros años de la década de 1970, que murió ejecutado por el régimen franquista tras ser juzgado por un tribunal militar, acusado del asesinato en Barcelona del subinspector de la Brigada Político Social, Francisco Anguas Barragán (que había muerto en el tiroteo que acompañó a la captura de Puig Antich y, según muchos indicios, recibió también balazos de algunos de sus propios compañeros en la refriega). Salvador fue condenado a muerte por un régimen con sed de venganza tras el atentado contra el presidente Luís Carrero Blanco, asesinado por ETA en diciembre de 1973. Fue ejecutado por garrote vil el 2 de marzo de 1974, a pesar de las múltiples manifestaciones organizadas en toda Europa en contra de la ejecución. Por enésima vez, el dictador, Francisco Franco, se mantuvo impasible y no concedió el indulto.
Tras ver estas dos películas, la sensación de impotencia y tristeza envuelve hasta los corazones más insensibles. Está claro que los directores, Manuel Huerga por parte de Salvador y Emilio Martínez Lázaro por Las Trece Rosas, se han puesto del lado de las víctimas, quizá para iluminar un poco más la época más injusta y oscura de la Historia de España. La represión, la tortura, el menosprecio, el rechazo, el trato inhumano... Todo esto se refleja en ambos filmes de una forma clara y tajante. Creo que es el momento de poner a cada cual en su sitio. Con homenajes como éste, se intenta limpiar la memoria de estos mártires (según la RAE: Persona que muere o padece mucho en defensa de otras creencias, convicciones o causas) que, al contrario de los caídos a manos republicanas, no han tenido todavía la posibilidad de limpiar su nombre, ni de ser defendidos ni respetados. Quizá no cayeron por Dios y por la Patria, pero fueron personas que lucharon por una ideología, por una España que ellos creían mejor, y no por eso deben descansar en cunetas y fosas comunes. Por eso no entiendo por qué hay muchas personas, también periodistas, que se esfuerzan en hacernos olvidar el pasado. Lo siento, pero yo quiero conocer qué pasó en el Franquismo. Quiero saber por qué sufrieron mis abuelos, por qué tuvieron que ir a esa guerra fratricida, por qué les obligaron a pisar la cárcel si eran inocentes, por qué pasaron hambre y represión y, ante todo, por qué vivieron casi 40 años en silencio. Rojos, pero, ante todo, personas. Y eso no se entendió en España hasta bien entrada la democracia. Y he aquí parte de algunas cartas que escribieron antes de ser fusiladas las Trece Rosas, para demostrar así a algunos impresentables, como el que asesinó a un joven hace unos días en Madrid por intentar frenar una manifestación fascista en un barrio inmigrante y obrero como es Usera, que eran mucho más humanas que sus verdugos. Blanca Brisac, madre de Enrique, un niño de 9 años, votante de derechas como ella misma se calificaba, acabó fusilada junto a su marido por ofrecer ayuda a un músico amigo y comunista para que intentara huir de España. Esta es parte de la carta que dedicó a su pequeño: “No guardes ningún rencor a quienes dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas muy buenas no guardan rencor. (...) Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. (...) Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. (...) Te seguiría escribiendo hasta el último momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe, después de una infinidad de besos, el beso eterno de tu madre, Blanca”. O parte del texto que escribió minutos antes de ser fusilada otra de las procesadas, Dionisia Manzanero, con sólo 20 años. “Como habéis visto a través de mi juicio, el señor fiscal me conceptúa como un ser indigno de estar en la sociedad de la Revolución Nacional Sindicalista. Pero no os apuréis, conservar la serenidad y la firmeza hasta el último momento, que no os ahoguen las lágrimas; a mí no me tiembla la mano al escribir. Estoy serena y firme hasta el último momento. Pero tened en cuenta que no muero por criminal ni por ladrona, sino por una idea”. O las palabras de Julia Conesa, una muchacha de 19 años que aún mantenía la entereza cuando estaban a punto de quitarle la vida. “Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”. Con el deseo de que se cumplan estas últimas palabras de Julia Conesa, finalizo aquí este pequeño homenaje a los miles de muertos que cayeron en España durante el siglo XX por defender lo que ellos creían como un mundo mejor. Si tienen la oportunidad, no duden en ver estas películas. Conocer el pasado, es la única forma de no volver a repetirlo.

3 comentarios:

joan moleon dijo...

MU BIEN DEIVID!
Ya era hora de que te modernizaras e hicieras un blog, no esperaba menos de un "periodisproyect"como tú. Espero que el próximo artículo se titule: "LA MANIX" relación directa entre ésta y el desarrollo socio-cultural político y económico de la Yecla del siglo XX y XXI (es sólo una sugerencia).
Por cierto, lo de que has visto la película en tu ordenador ¿quiere decir que te las bajas del Emule y no pagas derechos originales de autor, etc.? jejejeh,

David Val dijo...

Es un orgullo que Joan Moleon sea el primero en dejar un comentario en mi blog jajaja. Lo del estudio de la Manix... estoy en ello, la verdad. Y hay dos opciones de ver una película en el ordenador: viéndola en DVD y haberla descargado del Emule... ¿Cuál de las dos formas he adoptado? Pues no me acuerdo

begusa dijo...

Daniel Brühl... uno de los mejores actores del momento (uno de los tipos más atractivos del momento, tb)... si no la has visto, te recomiendo encarecidamente goodbye lenin...