2 de diciembre de 2007

A mis queridos portavoces...

He decidido repescar este artículo que tanto revuelo levantó cuando lo publiqué, hace un par de meses. Espero que los portavoces de los diferentes partidos de Yecla no se hayan enfadado mucho... aunque me he enterado de que alguno que otro sí se ha molestado. LO SIENTO DE VERAS, SÓLO QUERÍA HACER UNA CRÍTICA CONSTRUCTIVA.

A mis queridos portavoces...
Ya me he vuelto a Madrid. Pero es cierto que estos meses han dado para mucho. Sobre todo, los últimos plenos. Y el del pasado martes, más que ninguno. Como ya sabrán, se habló y mucho de la Avenida de la Paz. De las famosas contribuciones especiales que desde un punto de vista objetivo van a ser más altas de las que pagaron el resto de los vecinos en pasadas intervenciones. Y por desgracia, salí algo desilusionado porque la política local sigue una línea parecida a la de los últimos meses. Felipe Ortuño ha asumido muy bien su papel. Estoy seguro de que muchas veces levanta la mano por obligación y que su pensamiento no equivale a lo que está votando, pero, a cambio, es concejal de Cultura y Turismo. ¿Cómo se le llama a eso? Pues no lo sé... Decidme vosotros. Después está Encarnación Moreno. Está manteniendo una línea dura, pero también emocionante. Se ha podido ver así en cada uno de los plenos celebrados hasta ahora. Da datos claros, aplica la ‘memoria histórica’ recordando lo dicho en otros plenos, y se expresa en pesetas, que es como la gente lo entiende. En el pleno del martes desató los más fuertes aplausos y hasta algún que otro vitoreo apoyándole durante su intervención. Encarnación Moreno de IU+Los Verdes sigue siendo la mejor portavoz del Pleno. Su único pero es que ha empezado demasiado fuerte. Ha puesto las espadas en alto a las primeras de cambio y espero que esto no acabe quemándola y quitándole las ganas de seguir luchando. Son cuatro años y en dos meses ha echado todo el resto.
Sigo paseando por esa mesa y me encuentro con Antonio Villaescusa. El que decían ser el candidato estrella. Por desgracia, ahora mismo es el portavoz que menos llega a la gente, y no porque no tenga las cosas claras, sino porque no es capaz de conectar con el público. Hace unos años, recibí un consejo que espero le venga tan bien a Antonio como me vino a mí. Escribía por aquel entonces mi primer artículo. Busqué palabras palabreras de esas que sólo lees en los diccionarios y en alguna enciclopedia enciclopédica. Ni siquiera yo era capaz de entender al cien por cien mi propio texto. Entonces mi jefe de aquel entonces me dijo: David, esto es una mierda. Y yo me quedé atónito. ¡Pero si parece un texto de Umbral (RIP)!, le grité. A lo que él me dijo, es una mierda porque tú lo entiendes en parte, yo pillo cuatro líneas y mi madre con 80 años no comprende ni el titular. Entonces no llega a la gente. Eso le pasa a Antonio. La gente de la Avenida de la Paz no entendió sus tecnicismos y palabras rebuscadas, y, de hecho, le aplaudieron con menos fuerza que a Encarnación Moreno. También es verdad que Villaescusa lleva muy poco tiempo como portavoz y no se le puede pedir que lo haga todo bien, de hecho estoy convencido de que mejorará con el tiempo.
Y por último me dejo a Marcos Ortuño. El pasado martes usted me puso nervioso. No me gustaron sus formas. No me pareció políticamente correcto que riera e hiciera muecas cuando la gente gritaba, sobre todo al final de la sesión plenaria, mientras eran expulsados de la sala. Unos vecinos que están en el Pleno para quejarse de la alta suma de dinero que deben pagar y usted parecía tomárselo a broma. No son las formas. Yo a eso lo llamo falta de respeto. También suele reír o bromear cuando sus oponentes políticos le recriminan. Pero está dentro del juego político y le entiendo, de hecho la oposición ha empezado a actuar de forma parecida durante sus intervenciones. También es cierto que habla muy bien, que llega a la gente sobradamente y que le entienden, todo fruto de su experiencia política. Pero a veces, supongo que fruto de la estrategia de partido, parece usted pecar un poco de arrogancia. Pues lo dicho, ya he hecho mi modesta valoración sobre los portavoces del Pleno. Espero que ninguno os lo toméis a mal, pues os respeto a todos, pero de vez en cuando también me gusta hacer críticas constructivas. Os seguiré ‘fervorosamente’ desde la lejanía. Recordad que vuestro único objetivo debería ser hacer las cosas bien por y para Yecla. Así que, tanto unos como otros, tenéis que empezar a ceder y a llegar a acuerdos más unánimes. Por lo menos, por el bien de la ciudadanía. Hasta la próxima.

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