13 de abril de 2011

'Crimen y castigo', el gran clásico de la literatura rusa

Seguro que muchos de vosotros habréis tenido en vuestras manos la novela que terminé hace unos días. Un clásico entre los clásicos. La mejor novela psicológica que he leído hasta ahora, con respeto de Kafka, en quien ahora estoy inmerso, o la gran Misericordia de Galdós. Me refiero, cómo no, a Crimen y Castigo de Fiòdor Dostoievski.

Sin duda, es la típica novela que descansa en las estanterías de muchas casas, aquella que miras y dices, “tengo que leerla”, pero para la que nunca encuentras el momento adecuado. Pero hace unas semanas, me dije: “Voy a por ella”. Sus más de 400 páginas a letra ínfima tiran un poco para atrás, pero las primeras páginas ya dejan entrever a una apasionante historia.

Rodion Raskolnikov, un estudiante que apenas tiene donde caerse muerto, es el protagonista de esta novela cumbre de la literatura rusa. Ni siquiera son suficientes los esfuerzos de su madre Pulquería y de su hermana Dunia, que trabajan incansablemente en su pueblo natal para conseguir dinero con el que mantener a Rodion. Tanto que la hermana decide casarse con un rico magnate para poder así ayudar a su hermano. Éste, disgustado por la drástica decisión de su hermana, se opone al casamiento. Pero a la vez tiene que conseguir dinero para asegurar así la felicidad de su hermana, que se casa sólo con el objetivo de salvar a su familia.

Tras varios días pensando, Rodion ve que la única solución es asesinar a una vieja usurera que guarda importantes cantidades de dinero en su casa. Tras idear un siniestro plan, consigue su objetivo, pero todo se acaba enredando...

Caracterización de Raskolnikov, el protagonista
La novela se estructura sobre un tema ético: el fin no justifica los medios. ¿Es necesario asesinar a la vieja? Se asiste así durante toda la obra a un complicado proceso mental durante el cual el estudiante elabora meticulosamente su crimen, sin pensar en las desventajas directas y materiales que le puede reportar. Es casi un crimen altruista. ¿Se arrepentirá Raskolnikov de su malévola decisión?

La obra de Dostoievski narra de manera sublime el San Petersburgo del siglo XIX. Borrachos, enfermos mentales, desequilibrados, delincuentes, prostitutas... la más cruda realidad de este siglo no queda impasible a su pluma. Y Raskolnikov se presenta como el engranaje que une todas estas situaciones. Si todo el mundo viola las leyes de la sociedad, si ya no hay normas morales, ¿por qué va a ser un delito matar a una vieja solitaria?, se pregunta.


La vida tumultuosa del autor

La delicada vida del autor se ve reflejada constantemente en su obra y conocerla se considera fundamental para entender mejor su literatura. Fiòdor Dostoievski nació en Moscú el 30 de noviembre de 1821. Tuvo una infancia difícil, ya que su padre era un bebedor empedernido, de carácter irascible, que gobernaba a su familia con frialdad despótica. 

En 1834, Fiòdor y su hermano Mijail ingresan en el internado de Chemak, donde tiene su encuentro con la literatura de Pushkin, Gogol, Walter Scott y, sobre todo, Schiller. Tras la muerte de su madre, ingresa en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, terminando su carrera y obteniendo plaza en Moscú en 1843, pero un año después pide y obtiene la separación con el objetivo de entrar de lleno en el mundo de las letras.

En enero de 1846 publica su primera novela, Pobres gentes y un poco más tarde El doble. A finales de 1847 empieza a frecuentar el primer círculo socialista de Rusia y debido a estas actividades es detenido, juzgado y condenado a muerte en 1849. Finalmente, se le conmutó la pena por la del destierro a Siberia. Así describió en una carta su cautiverio:

En verano, encierro intolerable; en invierno, frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La suciedad de los pavimentos tenía una pulgada de grosor; uno podía resbalar y caer... Éramos apilados como anillos de un barril... Ni siquiera había lugar para dar la vuelta. Era imposible no comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Pulgas, piojos, y escarabajos por celemín”.

Fue liberado en 1854 y se reincorporó al ejército como soldado raso, lo que constituía la segunda parte de su condena. Durante los siguientes cinco años estaría en el Séptimo Batallón de línea acuartelado en la fortaleza de Semipalátinsk en Kazajistán. Mientras se encontraba allí, comenzó una relación con Mariya Dmítrievna Isáyeva, la esposa de un conocido suyo en Siberia. Se casaron en febrero de 1857 después de la muerte de su esposo. Ese mismo año, el zar Alejandro II decretó una amnistía que benefició a Dostoievski, recuperando el autor su título nobiliario y obteniendo el permiso para continuar publicando sus obras.

Al final de su estadía en Kazajistán, Dostoievski era ya un cristiano convencido. Se convirtió en un agudo crítico del nihilismo y del movimiento socialista de su época y, en parte, dedicó tiempo después sus libros Los endemoniados y Diario de un escritor a criticar las ideas socialistas. Con todo, posicionar políticamente a Dostoievski no es del todo sencillo: como cristiano rechazaba el ateísmo socialista, como tradicionalista rechazaba la destrucción de las instituciones y, como pacifista, rechazaba cualquier método violento de cambio social (progresista o reaccionario).

A pesar de esto, dio claras muestras de simpatía por las reformas sociales que se estaban produciendo durante el reinado de Alejandro II, en particular por la que implicaba la abolición de la servidumbre en el campo, dictada en 1861. Por otra parte, si bien en los primeros años de su regreso de Kazajistán era todavía escéptico en relación a los reclamos de las feministas, en 1870 escribió que «todavía podía esperar mucho de la mujer rusa» y, desde entonces, cambió de parecer respecto a este tema.

En 1865, de nuevo en San Petersburgo, comenzó la redacción de Crimen y castigo. La fue publicando, con gran éxito, en la revista El Mensajero Ruso. Sin embargo, su endeudamiento era creciente y, en 1866, se vio obligado a firmar un contrato con el editor Stellovski, por el cual se establecía que Dostoievski recibiría la cantidad de tres mil rublos —que pasarían directamente a manos de sus acreedores— a cambio de los derechos de edición de todas sus obras y el compromiso de entregar una nueva ese mismo año. Si la obra no era entregada en noviembre, el autor debería enfrentarse a una fuerte multa y, si en diciembre seguía sin estar lista, perdería todos los derechos patrimoniales sobre sus obras, los cuales pasarían a manos de Stellovski. De esta manera, en sólo veintiséis días, dictó a Anna Grigórievna Snítkina (una joven taquígrafa contratada para tal ocasión, con la que más tarde contrajo matrimonio) su novela El jugador, que fue entregada por el autor cumpliendo con los términos del contrato.

Murió en su casa el 9 de febrero de 1881 de una hemorragia pulmonar asociada a un enfisema y a un ataque epiléptico. Fue enterrado en el Cementerio Tijvin, dentro del Monasterio de Aleksandr Nevski, en San Petersburgo. El vizconde E. M. de Vogüé, entonces embajador de Francia en Moscú, que asistió a este funeral, lo ha descrito como una especie de apoteosis. En su libro, Le Roman russe, señala que entre los miles de jóvenes que seguían el cortejo, se podía distinguir inclusive a los nihilistas, que se encontraban en las antípodas de sus creencias. 

Por su parte, Anna Grigórievna, su última esposa, señaló, al respecto, que “los diferentes partidos se reconciliaron en el dolor común y en el deseo de rendir el último homenaje al célebre escritor”. En su lápida sepulcral puede leerse el siguiente versículo de San Juan, que sirvió también como epígrafe de su última novela, Los hermanos Karamázov:

En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere produce mucho fruto


1 comentario:

Malvado Dylan dijo...

Es una gran novela, en la que, en cierto sentido, Dostoievsky se adelanta al súperhombre de Nietzche en la figura de Raskolnikov, cuyo arrepentimiento nunca sabremos si es real, o si simplemente considera el crimen que ha cometido inútil, ya que él ya no se considera un "Napoleón", un hombre al que le está permitido, en aras de su grandeza, cualquier acción con tal de progresar sin tener que verse sometido a juicios morales.
Por otra parte la redacción de tu artículo puede conducir a errores, ya que él ya ha planeado el asesinato de la vieja antes de enterarse del matrimonio de su hermana, aunque también es cierto que este matrimonio le empuja aún más si cabe a cometer el asesinato.
Admito que te defiendas, ojo.

Por cierto, hay algo en tu artículo en lo que no andas nada errado, y es que muchas veces, con novelas tan contrastadas y valoradas, sucede que uno siente cierto rechazo a enfrentarse a ella, quizás por temor, inseguridad o ignorancia, a mí me sucede a menudo, y debo decir que nunca me he arrepentido de haber leído ningún libro.

Saludos, eres una persona maravillosa y un notable ejemplo para tu raza.