24 de mayo de 2011

Sol ilumina un mundo más justo

Simplemente, increíble. Esperanzador. Ilusionante. Os prometo que no me esperaba, ni de lejos, encontrarme algo así en la Puerta del Sol. Cuando iba en el tren de vuelta a Madrid, mi amigo Vicente Chumilla, que durante estos días ha escrito en elperiodicodeyecla.com varios artículos contando qué estaba ocurriendo en la plaza más conocida de la capital, me llamó para quedar. En un principio, agotado por el viaje, pensé que mejor iba otro día, pero al final me autoconvencí. Sin saber muy bien qué iba a encontrarme, descendí con Vicente por la calle Preciados, que conecta la Plaza de Callao con la Puerta del Sol. Y cuando llegué allí, casi me caigo de espaldas.

Primero no entendía muy bien qué estaba viendo. Aparte de mucha gente, miles de personas que iban y venían por una plaza convertida en una mini-ciudad autogestionada. Bajo los plásticos y las telas, los cientos de personas que no han dejado de trabajar durante la última semana habían construido una verdadera ciudad, con calles delimitadas y con decenas de servicios. Al adentrarme en aquella especie de recinto pude ver una biblioteca con más de 500 libros, un par de cocinas donde se preparaba la comida para todos los acampados, varios stands de información, una enfermería (donde además de la medicina tradicional se ha introducido la medicina natural), una biblioteca para niños, con decenas de libros clasificados según la edad, una guardería... Es decir, una verdadera ciudad.

La biblioteca para adultos
La plaza se ha convertido en una ciudad ideal. Perfecta. Los altavoces avisan de la convocatoria de las diferentes asambleas, que se reparten en las calles y plazas adyacentes. A la primera que asistí, todavía en estado de shock, fue a la de sanidad. Allí no había perroflautas como muchos medios intentan hacer creer. Había estudiantes de Medicina, pero también médicos, enfermeros, matronas... Todos trabajadores en los diferentes hospitales de Madrid. Las propuestas que se recogían en esa asamblea se habían debatido en dos asambleas más pequeñas celebradas los días anteriores. Y lo que se aprobase en esa asamblea sería llevado, por último, a la asamblea general.

Se habló de no privatizar la sanidad, de conseguir una sanidad más participativa donde el paciente tenga mucho que decir. Asimismo, se defendió el uso racional de los medicamentos y la no mercantilización de la sanidad. Se defendía también un cambio de paradigma para que el modelo sanitario se enfocara al enfermo crónico y no al enfermo agudo, como ocurre ahora. Con el paso de los años la medicina ha conseguido alargar la vida, pero son muchos más los enfermos crónicos. De ahí que quieran cambiar el paradigma actual.

Asamblea sobre Sanidad
Se habló también del proyecto AP21, sobre Atención Primaria o de cómo potenciar los genéricos para conseguir así un uso eficiente de los recursos. Una enfermera dijo que nunca había vacunado a sus hijos: “¿De qué sirve vacunar a mis hijos de enfermedades como la difteria, el tétanos, la Tos ferina, el Meningococo, la Poliomielitis, las Paperas, la Rubéola... si la mayoría de esas enfermedades llevan sin detectarse en España más de un siglo? ¿Sabéis por qué? Por el negocio de las farmacéuticas”, sentenció mientras todos los presentes levantaban los brazos al cielo y los giraban. Pues en las asambleas no se puede aplaudir para no molestar a los vecinos, por tanto, el aplauso o el sí se sustituye por el gesto antes mencionado y el no por la cruz con los antebrazos.

Tareas programadas para el día

Vicente y yo nos levantamos cuando estaban hablando de fomentar la educación en salud en los colegios, porque, según explicaban, es mucho mejor invertir en prevención que en medicamentos, y nos dirigimos de nuevo a la Puerta del Sol. En ese momento, estaba en marcha la gran Asamblea General donde se estaban debatiendo los temas de la semana. Allí había unas 2000 personas. Todavía aturdido, nos hicimos un hueco. Se habló de muy diversos temas, desde las asambleas en los barrios y pueblos de Madrid, que se han convocado para el próximo sábado, hasta de los alimentos que se necesitaban para poder alimentar a todos los acampados durante la semana.

Tras 15 minutos allí, continuamos nuestro paseo. Primero paramos en una asamblea en la calle del Carmen donde se hablaba del concepto abstracto del movimiento 15-M. Filósofos, psicólogos... se daban cita para pensar sobre el movimiento. Un poco más abajo, el grupo de Acción I debatía sobre qué actividades organizar en torno a la plaza. Se decidió que los alumnos de conservatorio que estuvieran por allí actuarían en tríos o cuartetos en diferentes sitios.

Volvimos a introducirnos en la plaza. Nos acercamos a los puestos de información para preguntar sobre las asambleas culturales, sobre todo enfocadas al arte, temática donde Vicente es un experto. Y nos convocaron para mañana miércoles, a las 20:30 horas, que se celebra la Asamblea General sobre Educación y Cultura. Después, nos encontramos con una amiga que había participado con un espectacular cartel (que reproduzco a la izquierda) y nos dijo que había preguntado sobre el voluntariado y que le habían contestado que no era necesario: Había más voluntarios que tareas a desempeñar. Éxito rotundo.

Mientras tanto, los altavoces seguían sonando. “Si alguien tiene megáfonos, por favor que los deposite en el departamento de organización. Por favor, los que se encarguen de cuidar a los animales, que se dirijan a infraestructuras”. De pronto, entre los pasillos colapsados de gente un grito: “Atención, basura, basura, que mancho”. Y pasaba un chaval con dos bolsas de basura procedentes de la cocina. Yo solo podía pensar una cosa: esto es la Antigua Grecia. El siglo de Pericles se abre ante mis ojos.

Asamblea sobre Derecho
Por último, tras tres horas deambulando de asamblea en asamblea, nos dirigimos a las de educación, que se desarrollaban detrás de El Corte Inglés de Preciados. Allí se hablaba de la reforma de la educación. Profesores universitarios y alumnos, sentados en círculo y guardando un riguroso orden de palabra, iban exponiendo sus ideas. Más abajo, se hablaba de Derecho. Varios abogados, Constitución en mano, explicaban de qué forma se podía proceder para intentar modificar la ley electoral. Su objetivo: que un voto valga lo mismo para todo el mundo. Su propuesta, convocar un referéndum para solicitar el cambio de la Constitución.

En definitiva, a las 23:30 horas, decidimos abandonar la plaza. Volver a la cruda realidad. Una realidad que, ojalá, cambie pronto. No os dejéis engañar por los medios. No son cuatro gatos ni cuatro hippies, ni cuatro antisistema. Lo que actualmente hay en la Puerta del Sol es, simplemente, inigualable. Miles de personas como tú y como yo. Un movimiento que está echando raíces para germinar en toda España. Prometedor. Un rayo de luz al final del túnel de la mediocridad capitalista. Un mundo mejor es posible. Y no creo que se pueda detener. El cambio ha empezado y la gente lo quiere. Y allí estaré, pues como decía una pancarta: Si nos quitan Sol, iremos a la Luna.



1 comentario:

kultur-huset dijo...

Me dejas sin palabras.