
Insulto a los derechos laborales

Además, las promesas de Fiat ante las organizaciones sindicales consisten en la inversión de mil millones de euros para la producción de una nueva generación de turismos y todoterrenos. Nada más. Por tanto, las únicas concesiones y compromisos reales provienen de una parte, la de los trabajadores. Asimismo, todos los firmantes se han visto obligados a asumir que no crearán conflictos y a impedir que otros puedan hacerlo.
Según afirman los teóricos italianos, “nunca se ha esclarecido con tal certeza programática que la única tarea de los sindicatos sea la de bloquear los conflictos. Es decir, mantener por todos los medios la disciplina”. Y para los sindicatos que no firmen este acuerdo se establecen multitud de prohibiciones: no pueden constituir una representación sindical propia, ni existe permiso sindical para sus dirigentes, ni pueden convocar asambleas, ni pueden utilizar el local sindical para sus reuniones, ni siquiera pueden publicar sus comunicados en el tablón de anuncios. En conclusión, “deben dejar de existir”.
Sin duda, es una situación sin precedentes en Italia y en la Unión Europea. “Quieren terminar con el derecho al trabajo y la libertad sindical, quieren acabar con la libertad de los trabajadores de pronunciarse ante un acuerdo laboral, quieren que los sindicatos cumplan los deseos del empresario, no de los trabajadores”, asegura Maurizio Landini, sindicalista del Fiom, el único sindicato fuerte que se manifestó contrario al referéndum.

Para más inri, 2010 no fue un mal año para la Fiat, pues a pesar de la crisis automovilística, obtuvo 400 millones de euros de beneficios. Y, además, siempre ha sabido conseguir dinero de los fondos públicos, tanto del Estado italiano (quien da unos 500 millones de euros anuales a la firma), como de los gobiernos de Serbia, Polonia y hasta de España, tras cerrar la planta de Comesa (Barcelona) y prejubilar con 52 años a todos sus trabajadores. Pero para rizar el rizo, The Financial Times, descubrió en noviembre de 2010 que el grupo Fiat fue uno de los mayores beneficiarios de un programa de la Unión Europea para apoyar, paradójicamente, a las pequeñas y medianas empresas. ¿Cómo os quedáis?
¿Y qué piensa Berlusconi? Afirmó que si los trabajadores votaban No al referéndum, la empresa “tendría buenos motivos para irse a otros países”. Sólo Refundación Comunista, La Italia de Valores y pocos partidos minoritarios se manifestaron en contra. Por su parte, los sindicatos mayoritarios, más de lo mismo. Sólo la Fiom, el sindicato industrial más antiguo de Italia, se mostró en contra calificando el acuerdo de “chantaje”. Pero el resto de sindicatos firmaron el acuerdo el 23 de diciembre de 2010 y pidieron el voto por el sí.

Pero no hubo nada que hacer. Finalmente, los trabajadores, atemorizados por perder sus empleos ante las amenazas de Fiat de cerrar sus fábricas italianas, aprobaron el referéndum con un 54% de votos a favor. Tantos años de lucha y sufrimiento, tirados a la basura por la mala gestión de una multinacional. ¿Estas son las consecuencias del capitalismo salvaje?
Y Nissan en España

Lo más triste es que el papel de los gobernantes “socialistas” españoles ha sido, al igual que en Italia, de alineación con las propuestas empresariales. Miguel Sebastián, ministro de Industria, calificó como “muy buena noticia” el anuncio de que los trabajadores aceptaban renunciar a su convenio colectivo. Al menos, al igual que la Fiom en Italia, el sindicato Comisiones Obreras no apoyó el recorte social.
Fuente
Le Monde Diplomatique en español
Traducción viñeta
- Si voto sí dirán que me gusta ser un esclavo
- Si voto no, dirán que quiero estar desempleado
1 comentario:
Es una salvajada lo que está pasando.
Dá la impresión de que muchas empresas, aprovechan este mal momento para asegurar mayores ingresos en base a la pérdida de los derechos de los trabajadores.
Lo que pasa en estas macroempresas, nos está pasando a pequeña escala en nuestras empresas locales.
Frases como que hay que rendir un 200% ligadas a una reducción de salarios y derechos adquiridos en estos años, suenan cada día mas en boca de los dueños de dichas empresas.
Se debería hacer algo con este tipo de empresa que emigra a paises dónde las condiciones de trabajo son tercermundistas y que nos obligan a competir a base de reducir nuestros derechos adquiridos y que a este paso perderemos.
Se debería bloquear la importación de esos productos o gravar con aranceles para que la compeencia sea mas justa, pero claro, a sus amigos que crean leyes no les interesa.
A este paso volverá hasta el derecho de pernada.
¡¡Que Dios nos pille confesados!!
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