13 de marzo de 2011

Cuando España gaseó el Rif


Matanzas en el Rif
“El Rif carece de historia escrita. Sus libros son la palabra, la voz y el grito”. Con esta soberbia sentencia comienza el esclarecedor documental Arrhash (Veneno). 


El Rif es una región montañosa del noroeste de África, con costa en el Mediterráneo y que se extiende desde la ciudad de Tetuán hasta la región de Kebdana (Nador), en la frontera con Argelia. Este territorio marroquí siempre ha sido una zona tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus habitantes son bereberes, y el idioma materno de la mayor parte de la población es el rifeño o tarifit, aunque también se habla árabe, francés y... español, pues la región estuvo ocupada por España durante más de cuatro décadas.

En 1912, España aceptó de Francia el 5% del territorio marroquí para establecer un protectorado. Pero esta concesión no gustó a los afectados, los habitantes del Rif. Entre 1919 y 1921, el ejército español avanzó para ocupar toda la región y los rifeños, liderados por el dirigente bereber Abd el-Krim, se alzaron contra la invasión.

El 15 de julio de 1921 se desató la mayor de las batallas: Annual. Más de 10.000 españoles perdieron la vida y los rifeños consiguieron expulsarlos de su territorio. Abd el-Krim se convirtió en un mito de la revolución. Pero Alfonso XIII, tocado en su orgullo, juró odio eterno a los rifeños. Pronto la prensa española y el propio parlamento pidió venganza. Venganza química: España decidió bombardear la zona con gas mostaza para conseguir la rendición de los guerrilleros.

Durante meses, el ejército español preparó estas bombas en la fábrica de la Marañosa, situada en la comunidad de Madrid y creada en 1923 para investigar con armas químicas. Actualmente, esta planta sigue existiendo como instituto tecnológico que realiza "evaluaciones, ensayos y pruebas de armamento, material y equipo de las Fuerzas Armadas”, según se lee en la web del Ministerio de Defensa. Ante el peligro que representa, se ha creado una Plataforma contra este complejo militar, formada por vecinos del Sureste de Madrid, que piden que se reconvierta en un centro socialmente útil y respetuoso con el medio ambiente.

Pero volvamos a aquellos lejanos años 20’. En 1924, después ya del golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, las tropas españolas se retiraron a Ceuta, Melilla y Tetuán y comenzaron a atacar de forma masiva con bombas mostaza a toda la población. Mercados, escuelas, pueblos enteros gaseados sin compasión. Y es que aunque en el Tratado de Versalles, firmado tras la I Guerra Mundial en 1918, las grandes potencias europeas se comprometieron a no usar armas químicas, España no cumplió. Parece que ese acuerdo sólo se aplicaba a pueblos civilizados europeos, no a los desamparados rifeños.

Durante años se bombardeó constantemente toda la región del Rif. El objetivo se centró exclusivamente en la población civil, pues los guerrilleros eran difíciles de alcanzar. El gas mostaza está compuesto de sustancias vesicantes, que con el contacto con la piel producen quemaduras, ampollas, ceguera y, si se inhala durante un prolongado periodo de tiempo, la muerte. Las bombas contaminaron los ríos y los acuíferos. La gente que no padeció las consecuencias de respirar el gas, bebió agua contaminada o sufrió importantes quemaduras.

Nadie se salvó del veneno. Hombres, mujeres, niños, ancianos, animales... todos fueron víctimas de la venganza española. Finalmente, Abd el-Krim no tuvo más remedio que entregarse a los franceses para salvar así a su pueblo. El general Sanjurjo leyó el parte final de guerra el 10 de julio de 1927. Hasta pocos días antes hubo bombardeos químicos en la región.

Las consecuencias
Superviviente: Laarbi "el manco"
Hoy, varias décadas después, el Rif es el área marroquí con mayor número de enfermos de cáncer. Aunque no hay estudios que corroboren que los ataques con gas mostaza son los causantes de este hecho, sí que se sabe que este tipo de gas ha producido mutaciones genéticas en ratas y conejos de laboratorio, desarrollando en ellos un gen cancerígeno. El 80% de los enfermos de cáncer del hospital oncológico de Rabat procede del Rif. Sin duda, parece que el bombardeo permanece genéticamente bajo la piel de los rifeños.

Pero ni el estado marroquí ni el español admiten que se usaron gases químicos en la región. Tienen demasiados problemas entre ellos para sumar otro más. La pesca, el Sáhara, los territorios “ocupados” por España... “Nos valoran menos que a las sardinas”, asegura resignado Ilias el Omari, de la Asociación de Victímas de los Gases Tóxicos. Para El Omari, España colonizó el Rif, usó armas químicas, se llevó a los rifeños para participar en la guerra civil y ocupa Ceuta, Melilla y varios islotes. Es decir, “cuatro crímenes por los que tiene todavía que responder”.

Mohamed Faragi
No hay duda de que España tiene que reconocer su responsabilidad. Debe disculparse por haber usado armas químicas contra los rifeños. El problema llega cuando Marruecos, que también bombardeó a finales de los 50’ esta región con napalm, tampoco reconoce la tragedia que padecieron sus actuales ciudadanos. Nadie habla de Abd el-Krim y cuando lo hacen es para repudiarlo. Pero, paradójicamente, no todo son rencores. El testimonio del tío Mohamed Farigi lo corrobora. Con más de un siglo de vida, casi ciego y esperando la muerte en las montañas rifeñas, no duda en responder cuando en el documental le preguntan si los españoles merecen perdón por todo lo que hicieron: “Ellos son nuestros hermanos, por qué no vamos a perdonarles. El pasado, pasado está. Todos sufrimos mucho en aquella guerra”.

Estas emocionantes palabras deberían ser escuchadas por el Gobierno español, porque para poder olvidar y comprender el presente hay que recordar el pasado y asumirlo. Sin revanchas, sin rencores. Pero no es así. En 2007, el Parlamento español rechazó una proposición no de ley de Esquerra Republicana en la que se pedía el reconocimiento de los bombardeos químicos sobre el Rif. ¿Tanto cuesta reconocer nuestra culpa? Parece que sí. Mientras tanto, los rifeños, olvidados y abandonados, siguen pagando su miseria.

En Youtube podéis encontrar el documental

Última hora: He encontrado una noticia de hace más o menos un mes donde se deja entrever que España podría pedir disculpas... pincha aquí

1 comentario:

juganett dijo...

Hombre, lo de pedir disculpas para mi entendimiento está de sobras. Lo que si tienen que haber es un reconocimiento hitórico y como historia debe quedar reflejado en todos los documentos. Hemos sido muy crueles y es algo que no se debe borrar del recuerdo de nuestra historía.

En cuanto a las indemnizaciones económicas, pués no estoy de acuerdo, a saber en manos de quién paran y para que lo usarán.

Lo que si me parece correcto son las ayudas a hospitales de Rif, materíal médico, medicamentos, ayudas humanitarias, es la mejor ayuda que se puede ofrecer, ya que es algo que si debe llegar a la verdadera victima de esta tragedia.