19 de marzo de 2011

China: la mano de obra del mundo capitalista

Imagino que nadie se sorprenderá al leer que las grandes marcas de ordenador (Toshiba, HP, Fujitsu-Siemens, Apple...) ya no tienen fábricas, es decir, que han dejado toda la producción en manos de subcontratas. Incluso se puede decir que comprar una marca ha dejado de ser una garantía de calidad porque la mayor parte de los componentes que conforman un ordenador han sido elaborados por muy diversas subcontratas. Es más, esta estrategia de producción a bajo coste es la que ha potenciado el crecimiento del sector electrónico,  tanto que ya supera a la tasa de comercio conjunta de los sectores textil y agrícola. Ahora mismo se puede afirmar que grandes compañías como Toshiba no venden más que el nombre, puesto que el resto de la máquina ha llegado por piezas desde muy diversos lugares, principalmente, desde China.

Como ya comenté en otro artículo, el coltán procede, y de qué forma, del Congo. El cobre, de Chile. Pero la producción se concentra particularmente en China, la nueva fábrica mundial. Las grandes marcas piden máxima puntualidad y un mínimo coste a las subcontratas, y éstas lo consiguen exigiendo horas extras a los trabajadores y amenazando con despidos.

China es ya el mayor exportador del mundo de productos de Tecnología de Información (IT). Cada segundo sale un nuevo ordenador del gigante asiático. El sector electrónico crece una media de un 20% anual, pero apenas quedan beneficios de este impresionante crecimiento en los propios trabajadores del sector.

Trabajadores migratorios

Trabajadores dormidos en la fábrica de Microsoft
La mano de obra barata china se conforma de trabajadores que se desplazan del interior del país a las grandes ciudades industriales situadas cerca de la costa. Son los denominados trabajadores migratorios, agricultores y jóvenes que deciden abandonar la zona rural con el sueño de prosperar. Pero al llegar a estas grandes urbes se dan de bruces con la realidad: trabajos sin contrato, con jornadas de 12 a 14 horas, que se prolongan a la noche en tiempos de producción punta como en Navidad.

Estos trabajadores, que al no tener contrato ni siquiera tienen derecho a protestar por su situación, sufren accidentes laborales constantemente  y se intoxican con los materiales tóxicos que han de manipular. Con el paso de los años, muchos de ellos sufren complicadas enfermedades respiratorias o cardiológicas debido a su constante exposición a minerales y metales peligrosos.

Pero esta situación viene de atrás. En los 80’, el discurso comunista cambió. China abrió sus puertas a la economía de mercado y el capitalismo irrumpió con su afán devorador. Los chinos vieron la esperanza de crecer y de cambiar su propia identidad. Comenzaron a soñar con una vida moderna. Qué equivocados estaban. Se convirtieron, casi sin darse cuenta, en el explotado motor que permite el funcionamiento del engranaje capitalista de Occidente. Sus largas jornadas de trabajo durante seis días a la semana y sus sueldos mínimos (de entre 70 y 130 euros al mes) sirven para que las grandes multinacionales puedan seguir compitiendo sin piedad en este mercado libre y sin reglas que nos caracteriza.

Los trabajadores migratorios viven en residencias específicas. No son vistos más que como mano de obra barata. En cada una de las minúsculas habitaciones viven entre 10 y 12 trabajadores, que tienen como única propiedad el metro y medio cuadrado que ocupa su litera. En estas viviendas, llenas de ratas y cucarachas, no pueden cocinar ni salir después de medianoche, puesto que están sometidos a vigilancia constante.

Además, estos trabajadores rurales sólo tienen permiso para permanecer en la gran ciudad mientras tengan un empleo en una empresa extranjera. Así que cuando dejan de ser útiles para estas subcontratas son expulsados y devueltos a su lugar de origen. Por tanto, la media de permanencia en las grandes ciudades nunca es superior a los cinco o seis años, tiempo más que suficiente para que sufran secuelas de por vida. El duro trabajo en las fábricas de ordenadores les ocasiona deterioro físico y enfermedades irreversibles fruto de los altos niveles de envenenamiento a las que se encuentran sometidos.

Porque el contacto directo con minerales como el coltán, el cadmio o el plomo afecta de manera directa al organismo. El problema es que los trabajadores no sienten las secuelas hasta varios años más tarde, una vez que ya es irreversible e incurable. Esta precaria situación laboral demuestra que nadie se preocupa por estos trabajadores migratorios que no son más que el arma necesaria para que funcione el sistema capitalista. Una producción barata a costa de la salud y la vida de muchas personas. La situación es tan alarmante que ya han saltado a la luz pública noticias de jóvenes trabajadores que se están suicidando en cadena porque no aguantan la presión de compañías como Foxconn Taiwán, una subcontrata que trabaja para marcas como Apple, Sony, Nintendo, Microsoft o Amazon.

Aun así, en China se empiezan a alzar voces contra esta situación. Se pide la unión del movimiento ecologista y el movimiento obrero para denunciar la precaria situación en la que se encuentran los trabajadores. Han comenzado a organizar huelgas y protestas, pero todavía son pequeños grupos sin apenas repercusión.

Obsolescencia programada

Según parece, este espiral de explotación no tiene fin. Además, como ya comenté en el artículo de la obsolescencia programada, estos ordenadores están fabricados de tal forma que su duración no supera los dos o tres años. Es más, en el mismo momento en que compras un ordenador, ya sabes que hay otro mejor en el mercado. ¿Qué ocurre con toda la basura tecnológica que se produce? Como comentaba en aquel artículo, se lleva a países subdesarrollados de África o Asia con la excusa de “acabar con la brecha digital”, cuando en realidad el 90% de los productos que llega no es más que chatarra.

En estos países pobres, también en China, los trabajadores se encargan de almacenar los pocos materiales todavía útiles de los ordenadores. Obtienen metales, chips... y el resto se quema, produciendo así una nube tóxica que contamina el aire, el subsuelo y las aguas subterráneas. Además, el procedimiento para obtener los metales válidos es ya de por sí bastante contaminante y peligroso: bañan los ordenadores en ácido para que los plásticos se consuman, consiguiendo así que el metal se desprenda.

Perspectivas

Por desgracia, el futuro no pinta bien. A causa de la globalización, los ordenadores se han convertido en el producto estrella del siglo XXI. Y las grandes marcas siguen compitiendo a nivel mundial por abaratar la producción, algo que sólo se consigue abaratando los derechos laborales, los derechos sociales, los impuestos y los estándares ecológicos.

Por eso, desde Occidente tenemos que conseguir que las marcas se responsabilicen de la entera cadena de producción. Es muy denigrante ver que empresas como Fujitsu-Siemens se desentienden de las propias subcontratas que operan para ellas y que explotan a sus trabajadores en China. No podemos consentir que no se responsabilicen de lo que sus subcontratas hagan, pero sí se beneficien de los bajos costes. Tiene que existir mayor concienciación pública en los países desarrollados. Saber qué estamos comprando, de dónde procede y cómo se ha producido. No podemos permitir vivir en el lujo y en la ostentación a costa de la vida y los derechos laborales de los ciudadanos de la otra parte del mundo.


Por último, os aconsejo ver este documental: La mano de obra digital

1 comentario:

juganett dijo...

Pués si, la verdad es que entre todos estamos contribuyendo a que cada vez mas, se den estas situaciones. Somos los primeros en comprar producto no nacional incentivando a que las productoras se vayan a paises como China, llevándose con ellos toda su maquinaria, en busca de mano de obra barata, con el objetivo de aumentar los beneficios.
Hay también un documental que me impactó bastante en el que se muestra gran parte de lo que cuentas, lo he buscado en You Tube y aquí está el enlace, al que no se les ocurre mas que llamarlo a decent factory. Cuándo lo vi se me retorcieron las tripas.

http://www.youtube.com/watch?v=JPenUV55f90&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=uRYu4nwRjos&feature=related