26 de marzo de 2011

La revolución “silenciada” de Islandia

Desde hace semanas, los informativos han estado protagonizados por imágenes procedentes de Túnez, Egipto, Libia, Bahréin, Yemen... ¿Quién no ha oído hablar de las denominadas como revoluciones árabes? Pueblos que se levantan contra dictadores perpetuos, intervenciones extranjeras, ataques contra la población...

Pero, ¿alguien sabe lo que ha ocurrido en Islandia? Hasta no hace mucho, el pensamiento único hacia Islandia, el bonito país-isla del norte de Europa, era que se trataba de un país con una economía próspera y boyante. Pero su ultraliberalismo, donde el Estado dejó a los bancos que actuaran con total libertad, les costó caro. La burbuja financiera que se creó fue tan grande que explotó y arrasó la economía del país. ¿A que no sabéis todo lo que pasó después?

Cuando la crisis estalla en 2008, los precios se disparan. El paro crece sin control y los activos de los bancos islandeses pierden casi todo su valor. La solución del Estado es nacionalizar los grandes bancos del país, asegurando el depósito a los clientes islandeses, pero no a los extranjeros que tenían capital invertido en el país. Después, como bien explica Jaime Roser en su blog, “la corona irlandesa cae en picado (devaluación de más de 50%) y por varios días se hace un corralito, es decir, se prohíbe cambiar moneda irlandesa por moneda extranjera, para que la gente no huya con su dinero a otro país. La bolsa, tras perder más del 70% de su valor, cierra preventivamente. El país está en bancarrota, pues asume la deuda de los bancos. Cerrojazo y recorte salvaje.

Con el país en quiebra, los ciudadanos se echan a la calle. Las protestas ciudadanas frente al parlamento provocan la dimisión de Geir Haarde, el Primer Ministro y de todo su gobierno en bloque. De hecho, Haarde se encuentra ahora mismo acusado y pendiente de juicio por “mal ejercicio del cargo”, es decir, por neglicencia, durante la crisis.

Forma gobierno el partido Social-Demócrata con el movimiento Izquierda Verde y se aprueba una ley que propone la devolución de la deuda a Reino Unido y Holanda, acreedores de los bancos nacionalizados mediante el pago de más de 3.500 millones de euros, suma que pagarían a plazos todos los islandeses durante los siguientes 15 años y con un interés del 5,5%.

Lógicamente, la gente se tira a la calle de nuevo reclamando que la ley se someta a referéndum. En enero de 2010, el Presidente (Jefe de Estado) se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular. En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. A su vez, el Gobierno ha iniciado una investigación para llevar a juicio a los culpables de la crisis: comienzan las detenciones de banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden y todos los banqueros implicados abandonan el país.

En todo este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya la actual, copia de la constitución danesa. Y para ello se recurre directamente al pueblo sobreaño. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se presentaron como voluntarios para participar en esta asamblea, candidaturas que eran válidas si el candidato era mayor de edad y tenía el respaldo de 30 personas.

La asamblea constitucional comenzó su trabajo en febrero de 2011, y el proyecto de constitución se está elaborando gracias a las conclusiones que se están obteniendo de las distintas asambleas que se están celebrando por todo el país. El proyecto deberá ser aprobado por el parlamento actual y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas. Se espera poder votar el proyecto en referéndum en 2012 como máximo.

Revolución o no, está claro que los islandeses han dicho basta. Con sus protestas pacíficas y sin derramar ni una gota de sangre consiguieron que todo un gobierno dimitiera en bloque, que se nacionalizara la banda, que el pueblo decidiera mediante referéndum sobre las decisiones económicas más trascendentales para sus intereses e incluso que se encarcelara a los responsables de la crisis. A su vez, los ciudadanos en bloque han conseguido que se reescriba la constitución mediante un sistema asambleario protagonizado por los propios islandeses.

Es cierto que organizar a la población de Islandia es relativamente fácil, pues son 330.000 habitantes, más o menos como los que tiene La Rioja. Además, la mayor parte de ellos viven en la capital Reikiavik. Aun así, los islandeses lo han conseguido. Han conseguido quitar el poder de las manos de sus gobernantes y repartirlo entre ellos, entre los ciudadanos, gracias a una verdadera asamblea popular.   

Pero, ¿se nos ha informado de todo esto en los medios de comunicación? ¿Se ha comentado en las tertulias radiofónicas? ¿Se han visto estas imágenes en la televisión? Parece ser que en la Unión Europea este tipo de revoluciones no gusta. ¿Se imaginan una ola expansiva por Europa como ha ocurrido por los países árabes? El pueblo islandés ha dado una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema capitalista, ultraliberal, dirigido por la economía y el sistema financiero sin ningún tipo de miramiento, y dando un claro ejemplo de democracia al resto del mundo. Pero, por desgracia, quienes mueven los hilos en el “resto del mundo” han optado por ocultarnos todo lo ocurrido. ¿Por qué?

1 comentario:

Anónimo dijo...

15 de mayo en España: va a empezar la revolución a la islandesa. Por una democracia de verdad en este país. Toma la calle!!
http://democraciarealya.es/

MÁXIMA DIFUSIÓN!!