21 de marzo de 2011

¿Por qué Libia y no Bahréin, Yemen, Marruecos...?

Ayer entablé un entretenido debate en Facebook en relación a la guerra iniciada por los países aliados bajo el amparo de la ONU contra el mandatario Gadafi en Libia. Algunos amigos veían legítima la intervención y apoyaban la resolución. Yo, que no apoyo el ataque de los europeos y EE.UU., criticaba el doble rasero de la ONU, una organización supranacional totalmente politizada y que actúa solamente cuando hay intereses económicos en juego.

Represión en Marruecos


Mi pregunta es sencilla: ¿Por qué la ONU "defiende" sólo a los ciudadanos libios de la ira su "tirano" particular y deja a su suerte a bahreiníes, donde los tanques están disparando contra los civiles, y yemenitas (e incluso marroquíes) que están sufriendo una represión por parte de sus dirigentes igual o superior a la sufrida por los libios? 

Y mi hipótesis: El único mandatario que ha amenazado con nacionalizar los recursos energéticos y con cortar el suministro a Occidente ha sido Gadafi. Y con el bienestar de las superpotencias no se juega. Por su parte, Hamad bin Isa al-Jalifa, rey de Bahréin, ha protegido los yacimientos petrolíferos de su país y ha dejado en paz a las multinacionales que los explotan.


Los tanques disparan contra civiles en Bahréin
Es más, me aventuro a aseverar que si Libia no tuviera gas y petróleo, probablemente dejarían que la guerra civil evolucionara, tal como ocurrió en Túnez o Egipto. Pero Libia es el tercer administrador de gas y petróleo de la Unión Europea y por ello no se puede abandonar a su suerte. Los ataques a Libia llegan después de que el Consejo de Seguridad aprobara hace unos días con diez votos a favor y cinco interesantes abstenciones (Alemania y los BRIC) una resolución que autoriza el recurso a tomar “todas las medidas necesarias” para proteger a los civiles libios.

No hay duda de que el papel jugado por la Liga Árabe, la Unión Africana y la Organización de la Conferencia Islámica, que apoyaron el uso de la fuerza armada para mantener la paz en la región, ha sido fundamental para que el Consejo de Seguridad pudiera apoyar la resolución o, más concretamente, para que ningún país votara en contra. Ese apoyo favoreció la abstención de los Estados más renuentes a la autorización del uso de la fuerza para intervenir en asuntos internos, como China y Rusia, pero también la India y Brasil (BRIC).

Represión en Yemen
Estos cuatro grandes países emergentes ya tienen una voz relevante en el mundo. Tanto que su voto negativo (al menos de China y Rusia que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad) habría puesto en serios apuros los intereses de Occidente. Aunque Brasil y la India no podían impedir la decisión, se han alineado con Rusia y China para evitar el aislamiento de estas dos grandes potencias y hacerles cargar con la responsabilidad del veto. 

Además, a estas abstenciones hay que sumar la de Alemania que, mirando más por sus propios intereses internos (tiene elecciones regionales a la vuelta de la esquina) ha querido mantenerse al margen de este conflicto y no participar, aunque sí apoya la intervención de los aliados. Aun así, Alemania vuelve a dejar volar fantasmas de desunión dentro de la Unión Europea, aunque también es cierto que su abstención ha servido para facilitar la decisión final de China y Rusia. Sin duda, una jugada maestra de Merkel sin la cual habría sido imposible aprobar la Resolución 1973.

Sin embargo, esto no deja de ser una declaración de guerra de las grandes potencias económicas del mundo contra el gobierno de Gadafi. Además, hay serias dudas sobre que esté atacando a los civiles, como indican desde Occidente, algo que sí está ocurriendo en Yemen, Bahréin y Marruecos, sin que parezca importar tanto a la ONU. Por eso, no puedo más que pensar que las grandes potencias se han convertido en un gran imperio unido para ir por el mundo apoderándose de los recursos energéticos de los países más débiles. No me creo esas intenciones altruistas que han manifestado en defensa de la democracia y de la seguridad de los civiles libios.

Represión en Bahréin
Es más, ¿por qué de pronto quieren acabar con Gadafi cuando lo han defendido durante 40 años en el poder, ofreciéndole todo tipo de agasajes y acuerdos comerciales? Y continúo, ¿por qué de pronto hay que eliminar a uno de los mandatarios que más armas ha comprado a la Unión Europea? Esta situación es tan surrealista, que los aliados están luchando contra sus propias armas, ahora en posesión de Gadafi tras años de comercio mutuo y relaciones boyantes.

La venta de armas a Gadafi

Aunque Libia sufrió un embargo de doce años por parte de Europa y EEUU (desde mitad de los 80 hasta finales de los 90), antes y después de ese periodo Gadafi ha comprado tantas armas a países como Francia, Gran Bretaña, Rusia o Italia que, según los datos, “no tiene personal suficiente para hacer uso de todas ellas”, como afirman varios informes. Finalmente, si Gadafi sale del poder, Rusia perderá más de 4.000 millones de dólares en contratos de armas con Libia.  

Estadísticas de la Unión Europea (UE), citadas la semana pasada por el periódico The New York Times, indican que Italia ha sido el mayor exportador de armas a Libia y que inversores libios tienen el dos por ciento de las acciones de Finmeccanica, compañía italiana aeroespacial y de defensa. Y Estados Unidos destinó 300.000 dólares en 2010 al entrenamiento de efectivos libios en el marco del programa Capacitación y Educación Militar Internacional. Estaban previstos 350.000 dólares para este año por asegurar que los usarían para acabar con Al Qaeda...

En conclusión, ¿a quién pretenden engañar? Cada vez tengo menos dudas. Si la Unión Europea y Estados Unidos atacan a un cliente directo es porque existe otra serie de objetivos que no trascienden a la opinión pública. El Imperialismo (esta vez energético) sigue latente en el siglo XXI. Además, si gran parte de las potencias occidentales se ha declarado en bancarrota, ¿de dónde van a sacar los recursos necesarios para mantener otra guerra? Otra afirmación que corrobora que esto no es más que una irresponsabilidad promovida por intereses económicos y financieros. 

Y para finalizar una reflexión: la aprobación de esta resolución 1973 por la que se legitima el ataque a Libia ha sembrado un precedente que hasta ahora no se había dado nunca. Una alianza de superpotencias que podrá actuar con libertad y “legitimidad” siempre que crea reconocer a un supuesto enemigo en cualquier país débil del mundo. Antes al menos Rusia y China se oponían, pero parece que ya han empezado a sucumbir a la vorágine del poder...


1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola David.
Por supuesto que no van a dejar a Libia a su suerte. Como bien dices sólo intervienen cuando hay intereses económicos, si no, se les deja a su suerte.
Cada vez que EEUU entra en un país es para invadirlo, llevarse el petróleo y controlar el país, si no, ni se molesta, tan siquiera, en hacer unas declaraciones públicas en contra o a favor. Así es occidente.
Un saludo.