7 de octubre de 2014

¿Qué música le pondrías a El Greco?


“El Greco es el dios de la pintura”. Exagerado o no, el artista estadounidense Andy Warhol no tenía dudas en encumbrar hasta lo más alto a Doménikos Theotokópoulos. El personal estilo del pintor cretense ha sido fuente de inspiración para muchos artistas, incluido el actor Nicholas Cage que, junto a Goya o a Buñuel, sitúa a El Greco entre sus favoritos. Pues bien, en 2014 se cumplen 400 años de su muerte y para celebrar tan esperada efeméride Toledo se ha volcado con el pintor al que tan amablemente acogió cuando llegó de Italia en busca del favor de Felipe II que nunca alcanzó.
Pero Toledo es mucho más que El Greco, por eso tan especial celebración no es más que una excusa más para perderse por sus serpenteantes callejuelas. ¿Y qué tiene que ver la música con el pintor?, os preguntareis. Muy sencillo. Hace unos meses, el compositor holandés Alexander Comitas se hizo esa pregunta cuando se adentró en el misticismo deEl entierro del Conde Orgaz, situado en la iglesia mudéjar de Santo Tomé de la capital manchega y de obligada visita para cualquier viajero que se precie. El fruto de aquellas reflexiones se podrá escuchar el sábado 18 de octubre en el patio de armas del Alcázar, donde la banda sinfónica de Yecla (Murcia) con más de 80 músicos y varios e importantes premios en su haber, interpretará por primera vez, y entre otras interesantes piezas, la obra de Comitas.
Además, para completar la visita artística qué mejor opción que disfrutar de la gran muestra “El Greco: Arte y Oficio“, situada en el Museo de Santa Cruz. Una exposición única en la que a través de más de 90 obras llegadas a Toledo de decenas de lugares de todo el mundo, pueden conocer, desde dentro, cómo transformaba el pintor sus ideas en arte.


Un paseo gastronómico
No hay duda de que la magia que esconden las callejuelas toledanas invita a deambular por la ciudad sin rumbo concreto. A cada paso hay una sorpresa, un rincón inolvidable.La ermita del Cristo de la Luz (anterior mezquita), situada en el antiguo barrio de San Nicolás, zona de la Medina y residencia de musulmanes acomodados es un gran ejemplo. O, cómo no, la majestuosa Catedral de Santa María, considerada por muchos como la ópera magna del gótico español. Pero tanto pasear despierta el apetito, algo que en Toledo no supone problema alguno. La riqueza de su cocina se basa especialmente en la caza y la matanza y existen delicados guisos de perdiz, en escabeche o estofada que no dejarán indiferente a ningún paladar y carcamusas de cerdo, en cazuela de barro, que empiezan a ser más famosas que el propio pintor cretense.
Un buen sitio para probar ambas exquisiteces es el Bar Ludeña,situado en plaza de la Magdalena, 10 –muy cerca del Alcázar- y tan auténtico que mantiene la misma decoración desde hace varias décadas. Además, este sitio, uno de los favoritos por los toledanos a la hora del tapeo, tiene el honor de ser el lugar donde se degustaron por primera vez las carcamusas, a mediados del siglo XX. Plato ideado por su fundador José Ludeña, toma su nombre a partir de un curioso juego de palabras, pues según dicen, por el Ludeña pasaban clientes masculinos ya entrados en años (los carcas) y señoras jóvenes, a las que consideraban sus musas. Según Don José, el guiso gustaba tanto a unos y a otras que tuvo que bautizarlo en honor a todos. Aun así, la tortilla de patatas –regada con la salsa de esas mismas carcamusas-, la magnífica perdiz ‘a la toledana’ o su estofado de ciervo son también platos dignos de probar.
Si, por el contrario, preferimos apostar por la cocina de diseño a buen precio, es necesario visitar uno de los restaurantes que ha entrado con más fuerza en la alta gama toledana. El Carmen de Montesión es un proyecto que se puso en marcha en abril de 2014 gracias a la unión del magnífico cocinero Iván Cerdeño -al que habría que seguir muy de cerca- y Alfonso Florido con los hermanos Rodríguez de Grupo El Bohío. Salmón asado y marinado en miso rojo, encurtidos y pomelo; brandada de bacalao; escabeche de frambuesa,sardina, algas y el caldo de la ensalada; morrillo de Atún rojo, piparras y algas; o manzana reineta asada, café especiado y regaliz; son algunas de las especialidades del restaurante que, además, ofrece un magnífico menú de 35 euros (27,5 euros en días laborables). Lo único es que está un poco escondido, en la Urbanización Montesión, pero la búsqueda merece realmente la pena.

Y si quieres dormir…
Dormir es un placer y si Toledo nos da la opción de hacerlo en una panadería renovada del siglo XVII, pues mucho mejor. Exactamente en un lugar así se encuentra el hotel Pintor El Greco, ubicado a escasos metros del museo dedicado al pintor y junto a la sinagoga del Tránsito en el histórico barrio judío de la ciudad. Sus habitaciones de estilo rústico, con auténticas vigas de madera y elementos de ladrillo visto, te harán viajar a tiempos remotos.
Otra opción destacada es el Eurostars Buenavista, un hotel perfectamente integrado en un palacio del siglo XVI. A cinco minutos en coche del centro de Toledo, destaca también por tener un servicio de traslado gratuito al corazón de la ciudad. Además, cuenta con un magnífico restaurante de comida tradicional, spa y piscina exterior; unos lujos que no afectan a un edificio emblemático que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Pero antes de partir…
En un fin de semana cultural, histórico y gastronómico no puede faltar la visita obligada a Jacinta y María – Chocolates y Mazapanes artesanos. Este comercio, situado en la calle Santa Fe, 8, es una pequeña tienda donde las experiencias y los sentidos juegan, ven, huelen y sienten por sí mismos. Paco, el dueño, se ha convertido en un gran maestro de ceremonia que invita a sus clientes a viajar por el magnífico mundo de los frutos secos artesanales (condimentados con especias caseras), los mazapanes artesanos cocidos en horno de leña o sus chocolates. Sin duda, el lugar idóneo para abandonar Toledo con un buen sabor de boca y muchas ganas de volver.

Artículo publicado en el blog Sibaritisimo de Republica.com

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