21 de enero de 2011

Las maestras de 1923...

Hoy viernes, día de relax a la espera del fin de semana, no tenía muchas ganas de ponerme a desarrollar un tema concreto, así que me he acordado de un interesante documento que me llegó hace unos días al correo electrónico. Se trata de un contrato para trabajar como maestra, pero fechado... en septiembre de 1923. Así que he decidido reproducirlo para que todas mis amigas que comparten esta digna profesión se percaten de cómo eran tratadas a principios del siglo XX.

Si el principio del siglo pasado fue complicado, 1923 lo fue todavía más, ya que el 13 de septiembre de ese año Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado militar, imponiendo la primera dictadura en España y acabando con el gobierno liberal de García Prieto. Con las instituciones públicas totalmente militarizadas, las mujeres no tenían apenas relevancia en la sociedad. De hecho, apenas tenían libertades (todo lo que les estaba permitido debían hacerlo bajo supervisión de su padre o marido) e incluso no pudieron votar hasta que ocho años después lo permitiera la Segunda República.

Todo esto es todavía más comprensible si tenemos en cuenta que la ley de Instrucción Pública seguía siendo la misma que se aprobó en 1857, la denominada Ley Moyano y que, por desgracia, estuvo vigente en nuestro país durante más un siglo, ya que no se cambió hasta 1970. Esta ley reconocía el derecho de la Iglesia Católica a vigilar la pureza ideológica de los estudios. Es decir, que la Ley Moyano legitimaba la intervención y la vigilancia de la Iglesia para velar en las escuelas públicas por la pureza de la doctrina, de la fe y de las costumbres, así como de la educación religiosa en la juventud.

Así que, las increíbles medidas a las que obliga un contrato estándar como el que os dejo a continuación no son de extrañar si nos transportamos al complicado año 1923. Agarraos.... y leedlo... Ya me decís qué os parece:

CONTRATO PARA MAESTRA 1923

Este es un acuerdo entre la señorita ……… maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela ……… por el cual la señorita …… acuerda impartir clases durante un período de ocho meses a partir del ….. de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita ………… la cantidad de (*75) mensuales.

La señorita ………. acuerda:


1. No casarse. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2. No andar en compañía de hombres.
3. Estar en su casa entre las 8.00 de la tarde y las 6.00 de la mañana, a menos que sea para atender función escolar.
4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.
5. No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.
6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.
7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.
8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.
9. No vestir ropas de colores brillantes.
10. No teñirse el pelo.
11. Usar al menos dos enaguas.
12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetro por encima de los tobillos.
13. Mantener limpia el aula:
a) Barrer el suelo al menos una vez al día.
b) Fregar el suelo del aula al menos una vez a la semana con agua caliente.
c) Limpiar la pizarra al menos una vez al día.
d) Encender fuego a las 7.00, de modo que la habitación esté caliente a las 8.00 cuando lleguen los niños.
14. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece un tema muy interesante, lo que ha cambiado la forma de ver el trabajo y lo que hemos ganados las mujeres y todos en general en el ámbito laboral ¡¡

Pasaba por aqui... Saludos¡¡

Escritora

Anónimo dijo...

Si yo tuviera que ser profesora en 1923, jamás lo podría ser, Cumplo todos los requisitos para que se me aunle automáticamente el contrato, menos el de estar casada.

Elena, futura profesora de primaria.

Anónimo dijo...

Me ha encantado!!
He tenido una copia de ese contrato en mis manos, ya lo conocía desde hace tres años... pero imaginad la cara que se me tuvo que poner cuando comencé a leer...
Recuerdo que una amiga y yo estuvimos mirando qué requisito cumpliamos, jaja ¿no estar casada? jajajaja, y nos echamos a reir..(que tiempos aquellos).
Y si fuera sólo eso... también es un tema interesante las "doctrinas" que estos niños y niñas (posteriormente) tenían que aprender (viva la desigualdad entre hombres y mujeres...)
Mientras que los niñOS estudiaban conocimientos aritméticos,geografía, historia etc, las niñAS tenían materias como labor, cocina, nociones de floristería....os podeis imaginar

Un beso Da.
Gracias.