2 de febrero de 2011

Aquí lo tenéis: Pepe, el frutero

Ayer pasé una divertida tarde. En muy buena compañía. Fui a visitar la nueva frutería que ha abierto mi amigo Pepe, el frutero. Seguro que muchos de vosotros me habréis oído hablar de él, y algunos incluso lo conoceréis, pero aun así os pongo en antecedentes.

Pepe, José Rivera según su DNI (pues tanto él como su mujer tienen ya nacionalidad española) nació en Ecuador hace 42 años. Nuca recuerdo bien si tiene 20 o 22 hermanos, así que podéis haceros a la idea de cómo fue su infancia. Su padre, un señor donde los haya, crió a sus hijos con más mano dura que sonrisas, algo que Pepe recuerda con gracia. Siendo un niño, con apenas doce años, empezó a trabajar. Tocó muy distintos palos: pintor, ayudante de fotografía... Pero Ecuador no acababa de darle lo que buscaba, así que con 17 años probó suerte en Venezuela.



En aquellos años, el país venezolano vivía un boom económico gracias al petróleo, a pesar de la crisis de los 80. Pepe aprovechó muy bien esa época y consiguió el título de técnico en electrónica. Fue allí donde obtuvo trabajos de renombre, siendo oficial en algunas empresas de electrónica y tecnología. Y desde entonces el frutero es un manitas: instala alarmas, pone hilo musical en toda la casa, repara todo lo reparable y hasta restaura y construye con desechos espectaculares coches con motor que colecciona con pasión.

Tras varios años viviendo en Venezuela con Mónica, su mujer, nació su primera hija, Diana. A los años, llegó también Jefferson, el segundo. La vida le sonreía. Tenía una bonita casa, una divertida familia y un trabajo enriquecedor. Pero, como dice Pepe, llegó el "güevón" de Chávez y la cosa se torció. Tanto que en 2002 decidió dejar Venezuela. La decisión fue complicada. Llevaba años sin visitar a su familia en Ecuador, sus hermanos se habían desperdigado por el mundo (a algunos no los ve desde hace 25 años) y en aquel país el futuro se preveía complicado.

Así que ni corto ni perezoso, Pepe decidió hacer las maletas y viajar con su familia a España. Aquí fue complicado empezar. Pero a este tío lo que más le sobra son ganas de trabajar. “Desde los doce años estoy sacándome la mierda”, dice siempre. “Eso sí, o mis hijos se lo curran o estos güevones no ven nada cuando me muera”, dice entre risas. Y es que Pepe asegura que a este ritmo se lo deja todo a su nieto, el pequeño Brian, que nació hace un par de años.

Pero vayamos por partes. Cuando Pepe llegó a Madrid comenzó a trabajar en una pescadería. Y el primer día casi se lleva un dedo por delante. El profundo corte todavía se nota. La verdad es que no empezó con buen pie. Pronto, vio la oportunidad de ponerse a trabajar en una frutería. Dio la casualidad de que el dueño de esa tienda tenía varias más repartidas por el sur de Madrid, así que pronto acabó en la calle Nuestra Señora de Valvanera, a escasos diez metros del portal de mi casa.


Conocí a Pepe en noviembre de 2007. Natalia, mi compañera de piso por aquel entonces, se hizo muy amiga de Pastor, uno de los trabajadores de la frutería. Y gracias a Pastor, conocí a Pepe, que ya entonces era el encargado. Al principio nos íbamos los tres a tomar cañas a un bar colombiano que hay en esta calle. Allí fueron tantas las anécdotas que vivimos que me pasaría horas contándolas... También fue por aquel entonces cuando comencé a llamar a Pepe, “el Gran Varón”, en honor a la famosa salsa de Willie Colón. Y es que... "no se puede corregir, a la naturaleza".

Nuestras aventuras por aquellos meses fueron memorables. Noches de cena, risas, copas... La verdad es que lo pasábamos “del puta madre”, como dice. Cada noche, después de llegar de la universidad, entraba a la frutería mientras Pepe y Jenny, la cajera, hacían los números del día. Imaginaos... me ponía fino a mandarinas, nueces, aceitunas, albaricoques, habas... Otros días bajaba a verlos y preparábamos patacones con queso en el microondas que tenían, o yo llevaba algo que había cocinado en casa para desayunar.

Pero pronto llegó la crisis. El dueño de las fruterías se vio obligado a vender y Pepe fue a parar con Jenny a otra de la cadena situada un poco más lejos de casa, a unos 300 metros. Aun así, siempre iba a comprarles a ellos. Fue en esa época cuando conocí a Mónica, la mujer de Pepe, que como supe más tarde me tenía un poco de tirria porque yo era el “culpable” de que su marido llegara a las tantas en alguna que otra ocasión... Y comenzaron las cenas en “familia”. Mónica es una mujer entrañable, así que cada dos por tres me planto en su casa para tomar una cerveza, hablar un rato y degustar los suculentos platos latinos que preparan ambos, pues Pepe también es un cocinillas.

Gracias a ellos conocí los placeres de la cocina latina: plátano macho al horno, patacones con queso, arepas con carne mechada, ceviche de gambas y cebolla, mote, frutas tropicales... Todo un sinfín de sabores  que hasta entonces me eran totalmente desconocidos.

Pero la crisis siguió golpeando. Pepe cambió a otra frutería a varios kilómetros de aquí y finalmente se quedó en paro porque el dueño de la cadena tuvo que cerrar. Además, su rodilla no aguantó más y tuvo que ser operado. Tras estar de baja varios meses, sin apenas poder andar, el paro se acababa y el seguro no cubría más gastos. Pepe decidió que no podía esperar más. Reunió todo el capital que pudo y se lanzó a la aventura. Hizo una oferta a un frutero de Móstoles que quería vender y tras regatear lo indecible (me sorprende lo bueno que es para eso) consiguió por un módico precio el traspaso del puesto y un camión para poder cargar el género.

Empezó su nueva vida, pero se acabó “su vida”. Pepe abrió “Frutería la Huerta”, dentro de un mercado situado en la calle Simón Hernández de Móstoles. Justo a la espalda del Parque Cataluña. Su mujer y su hijo le echan un cable algunas tardes a la semana, los sábados... pero normalmente Pepe está solo. ¿Os cuento su jornada laboral? Se levanta a las 3 de la madrugada, sube al camión y llega a Mercamadrid antes de las 4:30 horas. Allí compra fruta y se dirige a su frutería. Carga la cámara, arregla el puesto (¡como podéis ver en las fotos es súper vistoso!) y despacha fruta con una sonrisa y con frases amables y bonitas para todos sus clientes de 9 a 14 horas y de 17 a 20 horas.

Ayer comprobé su buen hacer: “¿Cómo están estas mandarinas?”, preguntaba una clienta. “Más dulces que beso de novia”, contestaba Pepe. “Oye, ¿cómo están los plátanos?”, decía otro. “Tenga, pruebe. Ya verá como compra”. Sus puntuales piropos y su buen sentido del humor alegran la galería. A pesar del cansancio acumulado, siempre tiene ganas de chanza. Y cuando a las 8 de la tarde cierra el mercado, todavía queda guardar en la cámara la fruta que pueda dañarse, humedecer el resto con una pistola de agua, hacer caja y recoger todo. Hora de llegada a casa: 21:00 horas, si no hay ningún problema. Cena, ducha y a dormir. Las 3:00 de la madrugada están al caer.

Pero su fuerza es digna de admiración. “Con diez minutos que duerma estoy preparado para ponerme en marcha otra vez”, asegura siempre. Además, hace reparto de fruta y verdura a domicilio... Pero qué fruta. No es porque sea mi amigo, pero tiene productos de primerísima calidad. Siempre lo dice y es cierto. De hecho, he probado con otras fruterías que me pillan más cerca de casa y no ha funcionado. Al final, he acabado siguiéndole. Me trae la fruta y la verdura a casa una vez a la semana... aunque creo que a partir de ahora y viendo el buen ambiente reinante en Móstoles, voy a visitarle de vez en cuando. 

Por ahora, tres meses después de abrir su frutería en el Mercadito de la Huerta de la ciudad de Iker Casillas, el negocio está empezando a funcionar. El antiguo dueño la tenía un poco abandonada y la clientela había desaparecido. Pero, poco a poco, Pepe va ganándose a los vecinos. Él, la calidad de su género y, claro está, sus buenos precios. Así que si vivís en Móstoles, no dudéis en visitarle. Si conocéis a alguien allí, comentádselo. Merece la pena. Y si estáis en Madrid, ya sabéis, pedido a domicilio. Su móvil: 680 225 887. ¿Por qué no probar? No os arrepentiréis. Además, si le caéis bien, algo que es muy probable, algún día os deleitará con su espectacular piña colada. Insuperable.


P.D. A veces le cuesta contestar al móvil porque siempre va con lío. La mejor hora para pillarle, a las 14:00 horas o por la noche.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo voy mucho a Móstoles y me has convencido, David: visitaré a Pepe, el frutero.
Daniel Martín

David Val Palao dijo...

No te arrepentirás Dani! Sabia elección jeje. Un abrazo!!

Anónimo dijo...

Yo soy de Alcorcón, nacida en Móstoles, sé qué frutería es, y aunque normalmente la compro en otros establecimientos, es posible que comience a cambiar mis hábitos y me pase por la fruteria de Pepe ¡

Saludos,

Escritora

Anónimo dijo...

Hola David!
El resumen de la vida de mi padre no pudo ser mejor, un día yo intenté hacer lo mismo, cuando tenía...como 12 años, de hecho aún la guardo,pero jamás la he llegado a terminar, creo que ese trabajo lo dejamos a profesionales como tu jijiji. Muchísimas gracias por este artículo sobre "Pepe, el frutero", en verdad creo que es el mejor padre que la vida me podía haber dado y a mi pequeño Brian, el mejor abuelo. Desearía ser igual de creativa, "manitas", "chapuzas", electrónico, y un largo etc, pero lo intento y creo...que mepuedo defender jaja!. Pero claro, he heredado lo mejor, las ganas de trabajar y salir adelante,y, sobre todo, intento ser una buena madre para que mi hijo tenga la familia que he tenido. Ojalá Dios me deje tener a mis padre y mi hermano mucho más tiempo. GRACIAS DAVID.

DIANA RIVERA

David Val Palao dijo...

Gracias por tu comentario Diana. Ya sabes que de tu padre sólo he aprendido cosas. Y de todos vosotros. Tengo ganas de veros, así que vamos a tener que ir pidiéndole a nuestra querida Mónica que vaya preparando una nueva cena jeje

victoria del rocio dijo...

hola pepe le felicito por la fruteria es de lo mas fina y les deceo siempre lo mejor a ud y ami hermana y sobrinos los quiero mucho sigan siempre pa lante y mandeme un pedido de frutas a venezuela jajajajaj los quiero su cuñada viky

Diana Rivera dijo...

Hola otra vez! No te preocupes por la comida, ya ha pensado el menú y todo lo referente...dijo: "hay que llamarle a una comidita". Así que a ver cuando tienes espacio en tu agenda ok?
Saludos